Dolavon
En la piel del sepulturero: la historia de Jesús Hueche

Hace 15 años, Jesús Hueche consiguió trabajo en el cementerio municipal de Dolavon y desde el 2013 es encargado de sepultar a los vecinos de la zona.
El apreciado poblador de la localidad de las norias habló con El Valle Online sobre ese particular oficio en el que convive permanentemente con el dolor de las personas.
En la República Argentina cada 17 de marzo, se celebra el día del funebrero, embalsamador y sepulturero para honrar a los trabajadores que ayudan a los familiares y allegados de los fallecidos en el duelo.
“Lo que nos toca hacer a nosotros es la última parte del proceso. Primero pasa el velatorio donde intervienen otros compañeros con los que estamos comunicados”, explicó Huche.
Antes de formalizar su trabajo, fue guardia en un predio, hasta que le dieron a modo de “changa”, diversas tareas en el camposanto local, a partir del 2008.
“Al principio me tocó acompañar al personal que estaba antes que era una persona anciana que hacía los servicios. Traté de aprender de los mayores todo lo mejor hasta que se jubilaron”, contó al subrayar que “aprendí más que nada el respeto para hacer esta labor”.
En los momentos difíciles
Al ser consultado por los distintos momentos que ha vivido en su carrera de sepulturero reveló que “me tocó trabajar en la pandemia. Fueron momentos muy bravos. Siempre me ha tocado estar ayudando en estos momentos difíciles a la gente del pueblo. Muchas veces tenemos que estar en las fiestas, navidad, año nuevo, día del padre, momentos que son siempre difíciles en un cementerio”.
Además, “Nuestro servicio siempre está. A veces en vacaciones también estamos. No es un trabajo para cualquiera”, reconoció.
“Del tiempo que llevo acá ya aprendí que es entender el dolor de las personas que pasan por ese momento. Tratamos de estar acompañándolos y pasar ese último momento al finalizar el servicio fúnebre”, expresó.
Por último, Hueche destacó que el servicio es incondicional con los familiares que pierden a un ser querido. Contó que reciben gente de distintas provincias cuyo último deseo haya sido descansar en tierras dolavenses, al igual que vecinos del Dique Florentino Ameghino que a menudo son sepultados en esta ciudad del valle inferior.-

























