Gaiman
Dervel Davies: “Una vez más tengo que salir adelante”
Luego de que un incendio consumiera por completo su casa, el apreciado vecino de Drofa Dulog, habló con El Valle Online.

Luego de que un incendio consumiera por completo su casa, el apreciado vecino de Drofa Dulog, Dervel Finlay Davies, habló con El Valle Online. Aun perturbado por el dramático hecho en el que perdió no solo sus bienes de uso, sino que además los recuerdos de su familia el vecino se expresó.

Muy emocionado, habló del espíritu que lo sostiene aun en la adversidad. “Ahora esto es como iniciar algo nuevo, es comenzar desde las cenizas. He pasado ya algunas cosas muy duras, inundaciones, pérdidas grandes, pero acá sigo. Una vez más tengo que salir adelante”, definió.
Dervel ahora vive en un monoambiente cercano a la casa incendiada, una construcción que no usaba para vivir. Fue conmovedora la reacción de los vecinos del valle y de su familia. Entre todos lo sostienen. Según constató este portal de noticias, incluso acudieron a su socorro integrantes del grupo “amigos solidarios” de Gaiman.
Agradecimiento
Don Davies quiso agradecer a la comunidad. “Quiero agradecer a todos los que de muchas maneras se arrimaron a preguntar qué necesitaba y a los que llegaron igual a traer ropa, botines, todo lo que uno necesita. Que quede claro que hago un agradecimiento grande en general, incluso de gente que conocí hace apenas meses. Llegaron en grupo, un vehículo tras otro. Agradezco de mil maneras. Si no lo llego a retribuir yo, yo sé que Alguien lo va a retribuir lo que hicieron por mí”.
Volver a empezar
Dervel siente la misma fuerza que tuvieron sus antepasados en tiempos de tribulación. “Ahora esto es como iniciar algo nuevo, es comenzar desde las cenizas. He pasado ya algunas cosas muy difíciles, inundaciones, pérdidas grandes, pero acá sigo. Una vez más tengo que salir adelante”, afirmó.

Él es hijo de galeses. Sus antepasados llegaron en el velero Vesta, entre los que se hallaron los hermanos Austin, por parte de su madre.
“Mi abuelo está enterrado en el cementerio de Moriah, Trelew”. “Nosotros éramos 8 hermanos, nos criamos acá en Drofa Dulog”.
Sobre su niñez en el valle, recordó que “¡fue de primera!, nunca nos faltó nada. En mi juventud había libertad para todo. No sabíamos lo que era agarrar algo ajeno. Íbamos al cine en bicicleta y la dejábamos en la vereda y a la noche cuando salíamos estaba todo ahí y nos volvíamos cada uno en su bicicleta. Ahora no se puede dejar nada”, lamentó.
Como trabajador rural pudo ver el ocaso de la época dorada donde se sembraba trigo. “La trilladora era una riqueza, una herramienta impresionante. íbamos chacra por chacra. Se sembraba y cosechaba el trigo. Alcancé a ver el final del trigo del valle. Vi las parvas redondas, llegué a engavillar, tuve que ser embocador con las gavillas con las espigas para adelante”, rememoró.
“El 23 de mayo de 1966 volví del servicio militar y me ocuparon para trabajar en dos trillas, una de trigo en lo de “Mingo” Rodríguez y otra de alfalfa en lo de Kenny Evans, fueron dos parvas. Ahora escucho que CORFO dice que el valle no da semillas de alfalfa: ¡mentira!, este valle si da semillas de alfalfa y buenas, usted la ve en las cunetas, en las veredas con unas chauchas gordas de semillas. Pero el sistema está podrido y no se hace”, opinó.
“Acá había tambitos en casi todas las chacras. Mi papá tenía tambito y chanchería”, señaló.
“Cuando cumplí 9 años. Mis padres me regalaron un balde para ordeñar. Había necesidad y eso me regalaron. Es un lindo recuerdo que tengo. Ese balde duró años y acá tengo un pedazo”, contó emocionado por el recuerdo de sus padres.
Nueva casa y necesidades
Dervel ahora vive en una pequeña vivienda que construyó el gobierno del Chubut a mediados de la década de 1990, según él mismo recordó. Estaba deshabitada pero los vecinos y su familia, lo ayudaron a reacondicionar. Pasa las noches bajo techo, calefaccionado con una salamandra.
Mientras atendía a sus chanchos, pensó en que le faltaría una reserva de agua, un tanque tanto para consumo propio como para las tareas rurales. Aclaró que no le falta ni ropa ni comida. Aunque resulta evidente que requerirá de mejoras en las instalaciones de luz, gas y agua.
Por otra parte, los caminos para llegar son pésimos y es evidente que las autoridades municipales (el ejido es de Gaiman), no se han molestado por optimizarlos. Las últimas lluvias empeoraron el sector.
No obstante, se mostró enhiesto por el amor de sus familiares, vecinos y amigos que lo visitan y se preocupan por él.
Reporte: Meirion Griffiths.
Fotos: Alberto Villalva /El Valle Online/.
























