¿Recursos inhumanos? El rol que cuida al negocio

Hoy alguien me dijo que era de “Recursos Inhumanos”. Y me reí. Porque no es tan fácil entender lo que un negocio necesita para sostenerse en pie. Para que funcione, hay que ser lo más humano posible. No se trata solo de procesos, clientes o balances. Se trata de cuidar algo que, para muchos, es como un hijo.

Sí, un hijo. El negocio no es solo un medio de vida: es un proyecto vital. Representa los sueños de alguien, su retiro, su legado, su historia hecha trabajo. Y por eso, cuando intervenimos desde Recursos Humanos, no lo hacemos solo para quien paga, sino para lo que más quiere.

Un negocio nace como nace un hijo: frágil, demandante, absorbente. Le damos un nombre, lo vestimos, lo llevamos a todos lados. Le damos forma, espacio, tiempo. Lo lanzamos al mundo y, con él, lanzamos partes nuestras: un producto, un servicio, una visión.

Si el mercado lo recibe con rechazo, duele. Si lo aplaude, da orgullo. En el primer caso, toca revisar. En el segundo, sostener. Pero en ambos, hay que estar. Ser padres del negocio también es aprender a mirar lo que necesita, no solo lo que soñamos.

Y cuando el negocio empieza a caminar, llegan las preguntas: ¿Qué lo alimenta? ¿Qué lo educa? ¿Quién lo cuida cuando yo no estoy? ¿Puedo seguir solo?

Ahí aparece el dilema. Delegar, formar un equipo, implica confiar. Pero también implica asumir que nadie lo hará como uno. O quizás sí, pero distinto. A veces contratamos a alguien y no lo dejamos actuar. O lo soltamos todo de golpe y después lo culpamos por no saber.

Pero nadie puede cuidar lo que no entiende. Un colaborador también necesita conocer los hábitos, los límites, la historia del negocio. Qué lo emociona, qué lo enferma, qué lo calma.

Y entonces, cuando ese nuevo integrante cuestiona algo, se prende la alarma. Pero si lo hace con ideas, con compromiso, con propuestas… felicitalo. No contrataste un robot. Contrataste alguien con pensamiento. Con visión. Y quizás, con más amor por tu negocio del que imaginabas.

Claro que no alcanza con señalar errores. Hay que proponer. Cuidar no es solo señalar fallas. Es también ofrecer caminos. Eso lo saben bien los buenos equipos.

Y ahí está Recursos Humanos. No como área de trámites. Sino como espacio de conversación, de diseño estratégico, de cuidado activo. Nuestro trabajo es sostener el ecosistema donde ese hijo que es tu negocio pueda crecer con salud.

Porque lo que muchos no ven, es que un negocio también se angustia. También se enferma. También puede volverse tirano o pasivo, adicto a sus hábitos, preso de sus miedos. Recursos Humanos es esa función que se anima a entrar al síntoma del negocio, leerlo, contenerlo, transformarlo.

Y sí: no hay nada más humano que eso.

Por Lucía Castelló, Licenciada en Recursos Humanos. Posgrado en Análisis de la Conducta. Docente universitaria. Fundadora y Líder en Desarrollo y Capacitación de Talent Connections Argentina. Creadora de Emprendete podcast.

 

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