Gaiman
José “Cochecho” Ganga y un ejemplo de que “querer es poder”

Hace unos días, vimos en las redes una foto de un querido vecino de Gaiman. Fue reconocido por sus logros. Con un breve texto que reza: “llegó el título oficial de José “Cochecho” Ganga. ¡Él lo logró trabajando y estudiando!¿Vos, no te animás? ¡¡¡Dale Te esperamos!!!. Felicitaciones para José”.
Además de la alegría de sus familiares y amigos, este hecho llama a la reflexión sobre la fuerza interior que hay en cada uno, y reafirma que “querer es poder” y que, si existe voluntad, actitud y esfuerzo, siguiendo el camino correcto podemos lograr mucho.
José Luis Ganga, o “Cochecho”, como todos lo conocen nació, vivió y se crió en la chacra 206 A, en la zona de La Angostura junto a su mamá Margarita Huentecoy y sus hermanos Alberto, Raquel Juan Carlos y Julia.
Conoció desde muy pequeño el trabajo de las chacras, porque al salir de la escuela la tarea era ir a carpir la tierra o cosechar cebollas, cebollines. Como dice él tuvieron “que salir a ganarse pan”. Hasta se criaron tomando agua del canal o de pozo que no era buena.
A pesar que su madre no estaba escolarizada, quiso que José sí estuviera preparado para el futuro y es por eso que comenzó los estudios primarios en la Escuela Nº 140, actualmente Nº 130 de La Angostura.
Tuvo dos docentes en su paso por la escuela, la maestra Trinidad Águila, “Trini” hasta tercer grado, y concluyó la primaria acompañado por el maestro y director “Whait” quien lo ayudó a vocalizar y, quizá, podríamos decir obrando de fonoaudiólogo porque a José le costaba hablar correctamente.
Él mismo afirma que en esos años los maestros enseñaban y formaban, además tenían el consentimiento de los padres para “retarlos” si era necesario.
Cuando terminó sus estudios primarios, solo fue el trabajo lo que ocupaba las horas de su jornada. Aunque en ese tiempo, los alumnos comenzaban el secundario en el Colegio Camwy, para “Cochecho” era imposible concurrir debido a que su familia era muy humilde, además de vivir a 6 kilómetros del pueblo. Por años, él y sus hermanos trabajaron en las chacras para ayudar en la economía del hogar.
A los 16 años, trabajó en el negocio de Gladys, conocido como “La Mascota”. Durante más de un año, hacía cuatro viajes diarios en bicicleta desde la chacra hasta su trabajo. Hasta que surge una nueva oportunidad de trabajo.
Nuevo trabajo y asignatura pendiente
A los 18 años de edad comienza a trabajar como portero en la escuela que lo había recibido como alumno años antes; su “querida” Escuela de la Angostura.
Comienza el primero de abril de 1989 cuando estaba como directora la señora Berta Pailacura. En esa época también estaban Maribel Sttipi, Silvia James, y doña Inés Ávila.
Durante esos años, José nos cuenta que disfrutó mucho de su trabajo, recordando que hasta el día de hoy se cruza con muchos de los niños que ya son adultos.
En el año 2022 pidió el pase y comienza a trabajar en la Escuela para Jóvenes y Adultos Nº 761 de Gaiman. Y fue en ese momento que decidió cumplir con “esa cuenta pendiente” como dice él. Habló con la directora, Marcela Zárate y le dijo que había algo que le gustaría hacer, una cuenta pendiente desde hace muchos años: cursar sus estudios secundarios.
Fue así que comenzó a estudiar, cumpliendo, además, con gran responsabilidad: las funciones de auxiliar del establecimiento.
Durante su etapa en el secundario José cuenta que las materias que le costaron eran inglés y computación y las que más le gustaban, matemática e historia. Además siempre le gustó mucho leer, y aprovechaba en la época de vacaciones para combinar su trabajo con la lectura en la biblioteca.

Afirmó que lo estudiado en la escuela primaria y su memoria, ayudó para que esta etapa fuera “más fácil”. También lo fue la empatía de los profesores y la ayuda que le brindaron otros alumnos. Sumado al trato cordial con todos sus compañeros y los buenos consejos que él daba como adulto a los más jóvenes.
Un consejo
Por supuesto esta nota no la quisimos concluir sin pedir un consejo a José para los jóvenes que, por diferentes circunstancias de la vida, aún no han terminado sus estudios. Él nos dice: “estudien, es algo que hoy más que nunca lo van a necesitar para poder valorarse en la vida, porque para todo te van a pedir el secundario”.
Asimismo señaló que estudiar es “como un trabajo de la vida cotidiana que tenés, vos vas a conseguir un trabajo y vos vas a venir a estudiar, y tenés que venir todos los días”.
“Yo siempre digo, para mí la palabra cansancio no existe, les digo a los chicos jóvenes esa palabra en mi vocabulario no existe. Creo que es una manera de incentivarlos también” resaltó.
José, “Cochecho” hace 35 años que trabaja como portero, sigue cumpliendo tareas en las chacras y se recibió de Bachiller en Economía y Administración. Mientras tanto, al llegar a la escuela, olvida sus preocupaciones y cumple con su tarea contento porque hace lo que le gusta. “Cochecho” nos reafirma así que “querer es poder”.

























