Gaiman
Los perritos que aún esperan una familia en Gaiman

En el Día del Animal el equipo de El Valle Online visitó el área de Zoonosis de Gaiman para compartir una tarde con los perritos que aún esperan una familia que les brinde un hogar para siempre.
Cada uno de ellos carga con una historia, pero todos comparten el mismo anhelo que es encontrar un hogar donde recibir el amor y la seguridad que merecen, y donde poder entregar sin medida ese cariño incondicional que solo los perros saben dar.
Conozcamos a los perritos
Durante la visita, recorrimos los caniles que son de materiales como madera, chapas y alambrado y conocimos de cerca a varios de estos nobles animales.
Oscar y Mumú, los hermanitos más inquietos y llenos de vida, no dejaban de jugar y buscar atención. Arturo, el más miedoso de la manada, observaba todo con timidez desde su rincón. Reina se acercó enseguida con ternura, pidiendo mimos que pronto fueron compartidos con Negro, quien, pese a estar casi ciego, seguía al grupo con alegría y entusiasmo.
En otro sector del predio esperaba Homero, un galgo juguetón y lleno de energía, impaciente por salir a correr y disfrutar de la libertad. Luego llegó el turno de Lolita, la galguita más pequeña del grupo, que posaba con dulzura sobre su colchón junto a su osito de peluche, un pequeño compañero que le regalaron las cuidadoras para que no se sienta tan sola.

También estaba Beto, el veterano de 12 años, sordo pero aún con ganas de recibir caricias. Macarena, una de sus cuidadoras, nos contaba con cariño que su mayor placer es comer.
Impotente trabajo de los cuidadores
Los responsables del centro realizan un trabajo maravilloso. No solo limpian los caniles todos los días, también sacan a los perritos por grupos para que puedan disfrutar con seguridad de una tarde soleada y tibia: algunos correteaban felices por el predio, otros mordisqueaban algún guante robado, y muchos simplemente se dejaban acariciar, disfrutando del contacto humano.

Negro tiene 12 años, es cieguito y no pierde las esperanzas
Un profundo agradecimiento se merecen Macarena, Rocío y Nelson por el amor y la dedicación diaria con la que cuidan a estos animales.
El Valle Online se fue con el corazón lleno de esperanza y con un deseo claro: que la próxima vez que visitemos Zoonosis sean muchos menos los perritos que hoy esperan. Porque cada adopción, significa una historia que cambia para siempre.
























