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Vanina Gazzo: “Si nosotros sentimos frío, ellos también”
La mamá humana de Zumo, Drako, Galenso, Kira, Zugus y Citrina de Dolavon brinda algunas recomendaciones para cuidar a nuestras mascotas del frío.

Llegó el invierno, los árboles están desnudos, el frío se presenta con soltura sobra el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCH), las mañanas despiertan con heladas, las cañerías crujen, el gallo precalienta antes de cantar, te tomás unos mates calentitos y te disponés a iniciar tu jornada.
Y tu perro, dónde y cómo está?
Para ellos también llegó el invierno, para algunos, “los afortunados” que son parte de la familia y comparten la casa entre todos como un integrante más, duermen adentro, acurrucados sobre un suave colchoncito, otros se desmayan en el lecho con acolchados suaves y térmicos con el humano, duermen juntos, hermosa escena.
Pero si tu perro pasa gran parte del tiempo en el patio es momento de evaluar dejarlo entrar al menos durante las noches. No pasará nada malo, al contrario, te lo aseguro.
Por mucho que esté recubierto de pelo, sienten el frio como lo sentimos nosotros, así que una buena idea es determinar un área de la casa en la que pueda compartir tu calefacción y tu compañía.
Lamentablemente muchos, aún con familia seguirán afuera, por lo que considerar ciertas cuestiones evitaría que muera congelado, o le ocasione problemas en sus huesos cuando la vejez se haga presente.
No es muy caro ni se necesita mucha ingeniería para proteger a tu perro en invierno, solo basta un poco de humanidad y predisposición a darle la mejor vida que puedas.
Más en época de pandemia donde los animales que nos acompañan nos ayudan a transitar esta etapa de encierro. Proveerles un espacio de descanso seco, a una altura que evite mojarse y alejados de la humedad.
Una cucha reciclada con pallet de descarte lo ayudaría a protegerse del frío, ropa en desuso adentro para mantener su cuerpo caliente, un techo que lo separe de las heladas no es muy difícil de ofrecerle.
Mantener su alimentación lo más habitual posible, así seguirá recibiendo sus nutrientes para defenderse antes los cambios climáticos de esta época.
Podríamos también evitar por esta época los cortes el pelo. Cuanto más largo esté, más protección tendrá. Si tu compañero perruno es de esos que tiene el pelo largo, simplemente recórtalo para evitar que se moje al salir.
También hay que tener en cuenta tengan completo su calendario de vacunas anuales al día, sus desparasitaciones periódicas internas/externas y su consulta al veterinario regularmente.
Ahora bien, y los perros en situación de calle?
Cada uno sabe, conoce a los perris que viven en nuestra cuadra, en la plaza o en algún espacio público, siempre los vemos, a veces acariciamos y otras veces hasta los saludamos. Bueno es momento de involucrarnos y hacer algo, por mínimo que sea, es quizás la salvación para ese perrito. Abrirles la puerta de nuestra casa no es mala idea, permitir dejarlos dormir en un lugar bajo techo será mucho mejor que pasar las noches de invierno en la calle.
Colaborar con las personas que construyen casitas recicladas con tetras de leche y yogur líquido, también es una opción, permitir dejar en tu vereda una cucha comunitaria y cuidar de que no se la roben los humanos, siempre será algo que suma a la causa, el tema es hacer algo.
¿Sos hábil para la costura o el tejido? Proponte hacer algunas capitas y buscá algún perri en situación de calle y regálasela. Agradecidos estarán.
Tenés maderas que te sobran, ofrécelas a los voluntarias y voluntarios que hacen lindas movidas por los perros, pero ¡activá!
No tenés perris… creá conciencia, hablá con tu vecino que sin piedad deja al perro a la intemperie con medio metro de cadena. Pero no te sumes al silencio del solo mirar la escena. Se parte del cambio, se fuego… que alumbra.
Que el invierno no te congele y se pase sin hacer algo productivo y solidario. Es el momento.
Fuente Vanina Gazzo, simplemente la mamá humana de Zumo, Drako, Galenso, Kira, Zugus y Citrina.
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No hay dos fuegos iguales.
Hay fuegos grandes y fuegos chicos
y fuegos de todos los colores.
Hay gente de fuego sereno que ni se entera del viento,
y gente de fuego loco que llena el aire de chispas.
Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman;
pero otros, otros arden la vida con tantas ganas
que no se puede mirarlos sin parpadear,
y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano, El libro de los abrazos

























