Pequeño Titán
No recuerdo el primer día que lo manejé, era yo chico, pero sí recuerdo cuando lo entré al galpón por primera vez, con el mayor de los cuidados, también cuando aprendíamos con mi hermano a cruzar los bancos sin que se nos caigan los fardos prolijamente acomodados en carro o a veces en la rastra (esa herramienta nacida de la necesidad hecha con dos troncos ubicados paralelamente a los que se les clavaban tablas perpendicularmente y funcionaba como una especie de trineo, antes enganchada al caballo y luego a los primeros tractores), cuando lo hacíamos marchar a baja velocidad y bajábamos de él andando para distribuir las raciones a los animales y luego de terminar subíamos y ya lo manejábamos desde el asiento. Ya más grandes embragábamos y lo hacíamos marchar desde abajo. Cuando subí al carro para ayudar a Dada con los fardos de pasto y mi Mam lo manejaba. ¿Y que decir del día que se modificaba la trocha para sembrar papas? Era un acontecimiento que merece compararse con alguna ceremonia litúrgica. Ya un poco más grande, soñar con que manejaba un auto de carreras y hacer “colear” la rastra en alguna curva o acelerar todo lo que se pudiera su pequeño y ruidoso motor cuando nos tocaba andar en la calle, después de ensayar pasar los cambios lo más rápido y suave posible. Fue el compañero de los veranos de muchos chicos chacareros que ayudábamos a nuestros padres en su trabajo.
Eran esos momentos de felicidad en que nos sentíamos importantes (creo que lo éramos), como cuando llegábamos de noche al galpón con la última carga de papas del día o tratábamos de dar marcha atrás exitosamente con el carro. Este compañero fue el tractor Fiat U25 o su hermano R211, casi mellizos excepto por la ubicación de los faroles delanteros y, según los que sabían, una diferencia en el sistema de inyección de combustible. Sus 20 caballos de fuerza y su sencillez y su resistente mecánica fue tan popular en este valle que creo fue la herramienta más usada y más útil en el progreso de la agricultura del valle en el siglo XX. Lo compararía sin temor a exagerar con el aporte del Ford T a la movilidad del continente americano. Muchos deben recordar algunos de estos “Fiachico” estacionado frente a algún bar, a veces con el motor en marcha, esperando cual fiel caballo, a que su dueño terminara la tertulia o el truco “por la vuelta” No vamos a entrar en consideración de las anécdotas que generaron las vueltas a casa de estos dúos, pero lo cierto que en esto también auxilió al poseedor de este pequeño titán mecánico.
Tanto éxito tuvo, tanta “hinchada” tuvo, tanto costó reemplazarlo que aún 50 años después de dejarse de fabricar se revende. He visto fotos de ellos con agregados extraños o reformas también raras para nuestras pupilas en otros lugares del país donde se los usaba en los cultivos de tabaco o de té.
La ambición natural en el humano hace que todo a su alrededor vaya cambiando y las herramientas que se inventaron también cambien y mejoren (lo que llamamos progreso) y claro, a los tractores les pasó lo mismo y hoy se usan modelos más eficientes pero permítanme y permítanse los que tuvieron experiencias parecidas a las mías un momento para recordarlas. Solo les pondrá una sonrisa en la cara.
Por Errol Kenneth Hughes Treorcky.





Hola!!!.. Divino relato.. Cuantas coincidencias!!!.. La demás atravesar un banco era una especie de examen pre universitario!!!.. Aprendí a manejar en un U 25, en Primera Baja, así decía mí papá y yo creía que iba a 100 km..
Gracias.. Gracias…
MUY LINDO EL RELATO. FELICITACIONES Y GRACIAS .
Muchas gracias por escribir con tan buen lexico unos sentimientos que vivi y que comparto profundamente, yo no lo podria haber hecho mejor ,Muchas gracias. Mario Punter Moriah
Mario Punter
Muchas gracias por escribir con tan buen lexico unos sentimientos que vivi y que comparto profundamente, yo no lo podria haber hecho mejor ,Muchas gracias. Mario Punter Moriah
Mario Punter
Muy cierto Errol !! Una belleza de maquinita ideal para las pequeñas y no tan pequeñas labores rurales… yo restauré un U25 el cual uso y atiendo como una joyita de colección!!
Precioso relato que me lleva a mi infancia, cuántos lindos recuerdos.
Muy lindo relato. Te felicito, un abrazo grande.
El fiat U25 con ese aprendí a trabajar con los tractores .un caño . Buen relato cuantas cosas parecidas