Gaiman
El Ferrocaril Central del Chubut (*)
Por Carlos Dante Ferrari
Por Carlos Dante Ferrari
Trelew nació con la construcción del ferrocarril. Pero esta frase, que suena tan sencilla, esconde tras de sí todo un anecdotario de esfuerzos, de sacrificios, de marchas y contramarchas, de optimismos y desazones. Porque, en verdad, no resultó nada fácil.
Como hemos recordado al referirnos a Love Jones-Parry, antes de que se concretara el asentamiento en el valle él ya había advertido la futura necesidad de conectar la colonia con una salida al mar que permitiera transportar los productos locales, para poder comerciar con el mundo. Fue un galés llegado de Aberystwyth en 1883 —Thomas Davies— el que reflotó esta cuestión. La idea de tender una línea férrea entusiasmó entonces al ing. Eduardo Jones Williams y al líder de la colonia, Lewis Jones. Así empezaron las gestiones oficiales, los viajes a Buenos Aires, y los contactos con Gales para encontrar financistas que aportaran el capital necesario para crear la compañía.
Esos esfuerzos pronto comenzaron a dar frutos. El Poder Ejecutivo Nacional tomó con beneplácito la iniciativa y en setiembre de 1884 envió el proyecto de ley al Congreso de la Nación. Así fue como el 20 de octubre de 1884 se sancionó la Ley N° 1539, que autorizaba a los señores Lewis Jones y Cía. para la construcción de un ferrocarril entre el Pueblo del Chubut y la Bahía Nueva.
Claro está que la sanción de la ley, con ser un gran paso para el proyecto, no solucionaba el grave problema financiero que implicaba afrontar semejante emprendimiento. Por ese motivo Lewis Jones viajó a Gales en abril de 1885 y, durante varios meses, mantuvo reuniones con posibles capitalistas. Pero los resultados eran infructuosos.
A veces estamos tentados a creer en la fuerza motivadora que nace de ciertas circunstancias históricas; circunstancias que –como un signo– parecieran prefigurar el destino de algunos pueblos. Y hay hechos y encuentros que suceden en fechas coincidentes a lo largo de los tiempos, como si estuviera destinados a anticipar buenos augurios. Cierto día, Lewis Jones y su hija Eluned Morgan viajaban en tren a Liverpool. Era el 20 de octubre de 1885: se cumplía exactamente un año de la sanción de la Ley 1539.Y estos dos “galeses argentinos”, que por propia decisión habían adoptado a esta tierra como su nueva patria —y que ahora eran extranjeros en su propio país— iban conversando en castellano acerca de las dificultades para concretar el proyecto ferrocarrilero, que parecía a punto de naufragar. Alguien que entendía y hablaba el español, los escuchó y se interesó en el problema. Se llamaba Azhabel Pilkington Bell; era un ingeniero inglés y estaba dispuesto a viajar al Chubut para estudiar sobre el propio terreno la factibilidad del proyecto.
Así fue como el ing. Bell viajó al Chubut, comprobó que la idea era posible, volvió a Liverpool, aparecieron finalmente los capitales y se formó la Empresa Ferrocarril Central del Chubut.
Al año siguiente partió el vapor “Vesta” desde Liverpool con los materiales y más de 450 pasajeros, de los cuales 300 eran obreros contratados para la construcción de la línea férrea. Y por esas curiosas coincidencias del calendario, el “Vesta” llegó a Puerto Madryn el 28 de julio de 1886. Otra fecha fausta: el día en que se cumplían apenas 21 años del asentamiento galés en estas comarcas.
Las obras se iniciaron simultáneamente desde Trelew y Madryn; 150 obreros solteros trabajaban en la zona costera, y los 150 restantes, en su mayoría casados, avanzaban desde Trelew. Costó muchos esfuerzos, pero en menos de dos años estaba construido el primer ramal, de unos 70 km. de extensión, que unían el valle con el Golfo.
La inauguración oficial tuvo lugar –otra vez las fechas memorables- el 25 de mayo de 1889, y fue el comienzo de una etapa muy próspera para un valle que parecía un arco tensado hacia el futuro, donde Trelew representaba el vértice basal de esa flecha de acero, que apuntaba directamente hacia la inmensidad del océano.
18 días más tarde, el 12 de junio de ese año, la locomotora bautizada con el nombre de “Gobernador Fontana” realizó el primer viaje uniendo Puerto Madryn y el valle; una travesía que duró dos horas y cuarto.
Claro está que Trelew era por entonces nada más que la “punta de rieles”, un pequeño grupo de galpones y casillas para los empleados del ferrocarril, que en nada hacía sospechar su destino de gran ciudad.
Pero el tiempo convirtió al pequeño caserío en una aldea próspera, con vida propia, que reclamaba ser reconocida como tal. Por ese mismo camino de acero, por esas vías que, como dos cuchillas afiladas iban cortando los nudos de la distancia, salieron de aquí las muestras del trigo que obtuvieron medallas de oro y certificados de máxima calidad en las exposiciones internacionales de París (1889) y de Chicago (1892).
En 1889 la ley 3882 autorizó a la empresa a prolongar 50 kilómetros de rieles. En la primera etapa llegó hasta Gaiman en 1909, y en 1915 las vías fueron extendidas hasta Dolavon. Más tarde, en 1923, con el arrendamiento del ferrocarril al Estado Nacional, se decidió hacer el ramal hasta Rawson y Playa Unión; también se iniciaron los estudios para prolongar los rieles hasta Paso de Indios. Sin embargo esto último no llegó a concretarse: las obras quedaron suspendidas al llegar a Alto Las Plumas. Hacia 1945 se agregó un ramal entre Las Chapas y el Dique Florentino Ameghino, destinado a transportar los materiales de construcción para la presa. El tendido total tenía por entonces una extensión total de 267 kilómetros de rieles de trocha angosta.
La idea era unir el valle con Esquel y Trevelin, pero el propósito de llegar hasta la cordillera nunca habría de concretarse. En octubre de 1961, el Ferrocarril cesó su actividad en forma definitiva.
El último tren había dado su pitada final. De esa manera se clausuraba la voluntad de aquellos preclaros pioneros que apostaron por un futuro de creciente prosperidad. Una antiguo quimera quedó varada para siempre en aquellos andenes vacíos.
(*) Este artículo integró una serie de notas efectuadas por el autor para un ciclo radial emitido por LU20, Radio Chubut, entre febrero y julio de 2015, con motivo del Sesquicentenario de la llegada al Golfo Nuevo del primer contingente de inmigrantes galeses en el Chubut, en julio de 1865.







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