28 de Julio
Graciela Rolón y una pasión intacta por la costura

La historia de Graciela Rolón con la aguja y el hilo comenzó en Dolavon, en un curso con las recordadas señoritas Castro.
Más tarde, ya en Baradero, retomó el oficio confeccionando ropa para su hijo. Los jogging que cosía con tanto cariño despertaron la admiración de otros chicos del jardín y le confirmaron que allí había algo más que una afición pasajera.
“Jamás pensé que iba a llegar hasta donde llegué. Y nunca se me cruzó tomarlo como mi trabajo”, confesó a El Valle Online.
Con el tiempo se capacitó en centros profesionales, sumó certificados y, al regresar a Dolavon en 2009, se animó a enseñar. Desde entonces dictó clases en Trelew, Gaiman y Dolavon, sin dejar de mantener vivo su propio taller en casa.
Graciela cuenta que “siempre” trabajó sola y que, además de la enseñanza, se dedica tanto a confecciones por cantidad como a arreglos generales. La constancia y la independencia fueron sus motores.
“Siempre agradecida a mis hijos y principalmente a mi marido, que es mi pilar, sino no podría dedicarme por entero a mi pasión que es la costura”, dice con una sonrisa que refleja su pasión intacta por la costura.
Para más detalles sobre este y otros sucesos en la región, visite El Valle Online. Síganos en nuestras redes sociales: Facebook, Instagram y X (Twitter).
























