28 de Julio
Una maestra jubilada brinda clases de apoyo en 28 de Julio
Luego de casi tres décadas Analía Brunt se jubiló, pero nunca dejó de enseñar.

Analía Brunt es maestra. Comenzó trabajando en escuelas normales, pero su mayor experiencia la obtuvo brindando apoyo a la inclusión. Luego de casi tres décadas se jubiló, pero nunca dejó de enseñar. Hoy, movilizada por acompañar y sostener las trayectorias escolares en la pandemia, brinda clases de apoyo en 28 de Julio.
“El día que decidí lo que quería estudiar tenía 17 años” recordó Analía, y tres años después se convirtió en Maestra de Educación Básica. Mientras que al año siguiente se recibió de Profesora de Educación Especial.
Desde el día que obtuvo sus títulos pasaron 26 años, y algunas horas de experiencia en la Escuela Bartolomé Mitre 100 de Gaiman y la Escuela Rivadavia 101 de Dolavon. Pero su mayor experiencia fue como maestra de apoyo a la inclusión. Esta importante tarea la realizó desde octubre de 1994 hasta su jubilación en enero de 2020 siendo sus últimos años directora en la Escuela Especial 513.

Sin embargo, movilizada por las familias que no cuentan con medios económicos o transporte para enviar a sus hijos a clases particulares, decidió presentar un proyecto a la Dirección de Desarrollo Social para brindar clases de apoyo en 28 de Julio.
Desde marzo la conocida docente jubilada de Gaiman brinda acompañamiento a la trayectoria escolar en esta localidad del Valle Inferior. “Lo importante es la presencia del docente. La compresión, la resolución de situaciones problemáticas y la búsqueda de estrategias” resalta en diálogo con El Valle Online. También señala la importancia de los trabajos prácticos.
Desafío y satisfacción
En realidad, Analía afirma que “siempre” se enfocó en lo que es Educación Especial al afirmar que “el alumno que no tiene una dificultad, aprende a pesar de… y el alumno con una dificultad de aprendizaje es como que te genera un mayor desafío”.
Asegura que “Podés hacer 20 años de carrera en una escuela normal y siempre vas a enseñar de la misma manera, y en el caso de un alumno con dificultad tenés que buscar y renovarte, leer y actualizarte. Porque cada alumno es particular. Y al final, capás para enseñarle a escribir su nombre estás 3 años, pero el día que lo logró escribir es la satisfacción más grande qué hay”.

En cuanto a la educación de sus 2 hijos que están entrando en la etapa de adolescencia, “Siempre los mandé a particular, porque en la casa soy mamá y no maestra, y si bien me siento con ellos y me preguntan, si presentan una dificultad que requiere apoyo, los envío a particular” reconoce (risas).

























