Gaiman
Vecina de Gaiman narra aterradora experiencia tras ser atacada por un perro pitbull

Mariana Gabriela Lillo, residente de Gaiman, vivió una experiencia aterradora el pasado sábado por la mañana cuando un perro pitbull la atacó brutalmente mientras se retiraba de su trabajo en el Draig Goch Rugby Club.
Relato del ataque
En una entrevista con El Valle Online, Mariana relata con angustia los momentos de terror vividos durante el ataque: “El perro salió de su patio y me atacó directamente al cuello. Me defendí como pude y lo agarré hasta que uno de los integrantes de la casa le pegó un grito y ahí se quedó, se tranquilizó porque estaba preparándose para volverme a atacar.”
Lesiones y tratamiento
A pesar de su valiente resistencia, Mariana resultó herida y requirió atención médica urgente: “Tuve que ser hospitalizada y recibir tratamiento por las mordeduras. Sufrí lesiones en la mejilla y el mentón, que me desgarraron. Los médicos tuvieron que suturarme bastante en el labio inferior igual, bueno, por dentro, donde también tengo igual lastimaduras.”
Agradecimientos
Mariana expresa su gratitud al personal médico y a quienes la apoyaron durante este difícil momento: “Quiero agradecer al hospital, a las enfermeras que estuvieron conmigo en primer momento, y a la doctora Gabriela Crespillo, que… Todo el tiempo estuvo pidiéndome disculpas porque ella no era cirujana, entonces hacía lo que podía con la sutura y la verdad que es una genia.”
Llamado a la conciencia
Con firmeza, Mariana hace un llamado a la conciencia sobre la responsabilidad en la crianza de mascotas: “Quiero que la gente tome conciencia de cómo crían a sus perros, no solamente esta raza, sino a todas. Amo a los animales, pero sé que ese perrito no va a tener cura, ya es agresivo, ya ha mordido otras veces, nunca han hecho nada, y hoy la saqué barata porque en realidad el perro me iba al cuello.”
Reflexiones finales
En medio de la gratitud por el apoyo recibido, Mariana reflexiona sobre las consecuencias de la falta de control sobre mascotas agresivas: “Hoy la saqué barata porque en realidad el perro me iba al cuello, y también podría haberme matado o dejarme sin la mitad de la cara, y gracias a Dios no.”
























