Gaiman
Un puente, un tren y el mensaje de vida de Soledad
Soledad Diaz nació en Gaiman. Es profesora de inglés, tiene dos hijas y hace años entrena en un gimnasio. Todo era normal. Hasta que en septiembre de 2024 sintió un fuerte dolor en el pecho y un diagnóstico cambió por completo su vida.
Entrevistada por distintos medios nacionales, la joven que vivió su infancia en el barrio 18 Viviendas, contó en primera persona cómo atravesó un año completo de tratamientos oncológicos, un proceso duro, prolongado y atravesado por la incertidumbre, el miedo y la resistencia cotidiana.
Durante la entrevista relató que los cánceres por linfoma no Hodgkin (LH) y mesotelioma implicaron internaciones, controles constantes y cambios profundos en su vida diaria, y que hubo momentos en los que el cansancio físico y emocional pesó tanto como la enfermedad misma. Aun así, explicó que buscó aferrarse a pequeñas rutinas que la ayudaran a seguir adelante.

Soledad junto a una de las enfermeras del Instituto Alexander Fleming
Una de esas rutinas fue cruzar, una y otra vez, el puente Zabala del barrio Colegiales. Ese trayecto, sobre las vías del ferrocarril Mitre, que formaba parte de su camino habitual hasta el Instituto Alexander Fleming, se transformó con el tiempo en un espacio simbólico donde encontró fuerza en medio del tratamiento.
Allí decidió dejar un mensaje escrito, que leyó durante la nota televisiva y que resume su experiencia:
¿Te cuento algo…?
Durante un año de tratamiento oncológico,
crucé este puente muchas veces.Cada vez que lo hacía, esperaba al tren, pedía un deseo
y nos saludábamos con el maquinista.Siempre mis deseos se hicieron realidad.
En el corazón de este puente, celebré la esperanza
y hoy, sana, celebro la vida.Recordá pasar por el puente y pedir tu deseo…
el tren siempre responde…Aquí hay magia…
Sol
En la entrevista, Soledad explicó que ese gesto no fue casual ni poético, sino una forma concreta de sostenerse emocionalmente durante el tratamiento. Pedir un deseo, esperar el tren y repetir ese ritual le permitió atravesar una etapa marcada por la fragilidad, sin perder la esperanza.

El doctor Santiago Cranco acompañó a Soledad durante su tratamiento por el linfoma no Hodgkin que le hallaron en el mediastino
Hoy, ya recuperada, decidió contar su historia públicamente para visibilizar lo que implica atravesar una enfermedad de este tipo y para dejar un mensaje claro: incluso en los momentos más difíciles, la esperanza puede construirse en los gestos más simples.
La nota generó fuerte repercusión nacional por la honestidad de su testimonio y por la manera en que Soledad transformó una experiencia límite.. en un mensaje de vida.






