Gaiman
Paulina Arancibia: una vida en el campo, de trabajo rural y telares
A sus 85 años, Paulina Arancibia conserva una vida profundamente ligada al campo, al trabajo cotidiano y a los saberes rurales transmitidos de generación en generación. Nació en un establecimiento ubicado entre Cerro Negro y Cerro Bayo, cerca de la zona de El Escorial, en la provincia del Chubut, un territorio que marcó su identidad y su forma de vivir.
Una vida construida junto a Alberto Rapimán
Junto a su esposo, Alberto Rapimán, también de 85 años, Paulina construyó una vida basada en el esfuerzo constante, la autosuficiencia y el trabajo compartido. El matrimonio tuvo seis hijos: Griselda, Martín, Pablo, Rufino, Eva y Zunilda.
En la actualidad, Zunilda y Pablo residen en 28 de Julio y son conocidos trabajadores del sector gastronómico; Rufino vive en Sarmiento, donde tiene un restaurante; mientras que Eva y Griselda residen en Trelew.
Roles definidos y trabajo diario en el campo
Durante los años de vida rural, cada uno cumplió un rol fundamental. Alberto se dedicó al cuidado de los animales, especialmente ovejas y chivas, tarea que implicaba acarrearlas, buscarlas en el campo y llevarlas al corral. Las chivas, por su carácter inquieto, demandaban especial atención.
Paulina, en tanto, sostuvo gran parte de la producción familiar y las tareas del hogar. Recorrió extensiones del campo juntando huevos de gallina, ya que los nidos estaban dispersos; mantuvo una quinta, donde cultivó y cosechó verduras; crió chivas, las ordeñó y elaboró productos a partir de la leche.
El telar como herencia y continuidad
Uno de los saberes que marcó su vida es el trabajo textil artesanal, actividad que Paulina continúa desarrollando hasta hoy. Trabaja con lana de oveja: la recibe, la hila, la transforma en madejas y luego la teje en mantas artesanales, conservando técnicas tradicionales aprendidas a lo largo de los años.
A ese trabajo se suma otra práctica cotidiana que nunca abandonó: la elaboración de pan y tortas fritas, reflejo de una vida organizada alrededor del hacer diario.
El traslado a Gaiman y la continuidad del legado
Hace tres años, debido a la edad y a la necesidad de mayor acompañamiento, Paulina y Alberto dejaron el campo y se mudaron a Gaiman, donde viven en la casa de su hijo Martín. Él se trasladó al campo familiar para continuar con el cuidado de los animales, manteniendo vivas las tareas rurales que durante décadas llevaron adelante sus padres.
Costumbres que permanecen
A pesar del cambio de entorno, Paulina no se desvinculó de sus costumbres rurales. En el lugar donde viven actualmente y los visitó El Valle Online se dedican a la cría de patos, gallinas y gansos, y los telares siguen siendo parte de su vida cotidiana.
Paulina mantiene una rutina activa: limpia, cocina, hace pan y tortas fritas, y cuida de su esposo de manera permanente. Su historia refleja una vida marcada por el trabajo, la dedicación y los saberes del campo, valores que siguen presentes en cada uno de sus días.






