Miguel Herrero
Por Silvia Zamarreño de 28 de Julio
Miguel Herrero, conocido por todos los pobladores de 28 de Julio como el dueño de la tradicional Casa Amarilla, nació en Guaminí, provincia de Buenos Aires, el 10 de julio de 1914, fecha casi coincidente con el inicio en Europa de la Primera Guerra Mundial.
Según cuenta la tradición oral, sus padres (Pedro y Patricia Herrador) habían arribado a la Argentina abandonando Castilla la Vieja ante la inminente guerra para buscar mejores horizontes en nuestro país.
Miguel llegó a la Patagonia siendo casi un niño y su primer trabajo fue en Gaiman, allí se ocupó de encender las luces del pueblo y de repartir el agua necesaria para consumir en los hogares.
Luego se trasladó a Dolavon y finalmente a 28 de Julio. En estos dos últimos lugares se dedicó a la agricultura.
En 1940 contrajo enlace con Hélida Aurora Caruso, una jovencita oriunda de 28 de Julio, hija de padres italianos y fiel colaboradora de su madre, Francisca Rosa Zanuso, quien había enviudado a los 38 años.

A principios de la década del ’40 la cosecha no había ido bien. Es entonces cuando Dn. William (Gwlym) Schulze le ofrece a Miguel el alquiler de la Casa Amarilla, un clásico almacén de ramos generales al que todo el vecindario concurría para proveerse de comestibles y carnes. Herrero dudaba con el hecho de desempeñarse activamente como responsable de la proveeduría, puesto que nunca se había dedicado a esas tareas.
Finalmente, aceptó la propuesta y rápidamente, junto a su esposa, se hizo cargo de la tarea. El primer dueño de Casa Amarilla fue el Sr. Albariño a quien le sucedió el Sr. Chefi. A este último, Dn. Herrero, transcurrido un tiempo, le compró la propiedad.
Don Miguel permaneció en Casa Amarilla durante casi 40 años, hasta 1983. Allí transcurrió gran parte de su vida, nacieron sus hijos, construyó su hogar. Falleció en Trelew, a los 85 años, el 24 de marzo del año 2000.
Actualmente, Casa Amarilla es propiedad de uno de los hijos de Dn. Miguel, César, quien a su vez atiende el almacén.

Todos quienes conservamos una parte de nuestra historia personal en 28 de Julio recordaremos siempre con afecto a Don Miguel y su familia por su espíritu solidario, alegría de vivir y vocación de servicio.
Una historia de vida que vale la pena recordar.
Agradecemos la valiosa colaboración de Mirta, hija de Miguel, quien amablemente aportó los datos para la elaboración de esta reseña sobre la vida de su padre.
Agradecemos a Lidia Delia Caruso por el aporte de la fotografía.





