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La historia de Pablo y la pasión por los pingüinos que inició con su abuela

Un encuentro inolvidable
Hace más de 30 años, un joven de 18 años, Pablo García Borboroglu, visitó por primera vez una colonia de pingüinos en la Patagonia argentina. Esta experiencia marcó el comienzo de una apasionada misión que lo llevaría a dedicar su vida a la preservación de estas carismáticas aves marinas no voladoras.
El vínculo familiar y la convicción
Su abuela Melania solía contarle maravillas sobre los pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus), que habitan en el golfo de San Jorge, una región rica en hidrocarburos.
“Pude ver con mis propios ojos el nacimiento del primer pollo de la colonia, hijo de la pingüina Clarita. Lo llamamos Pedral y es todo un símbolo de esperanza”, afirma.

La Fundación de la Global Penguin Society
Pablo, cofundador y copresidente del Grupo de Especialistas en Pingüinos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), quedó profundamente conectado con estos animales cuando se encontró rodeado de medio millón de ejemplares en la Patagonia. Esa conexión lo impulsó a dedicar su vida a garantizar un futuro para los pingüinos.
La lucha contra las amenazas
A pesar de los desafíos y amenazas que enfrentan los pingüinos, como la contaminación, la pesca, las especies invasoras y el cambio climático, Pablo sigue trabajando incansablemente para garantizar un futuro brillante para estas aves. Su optimismo y éxitos en la conservación inspiran a otros a unirse a la causa.
Reconocimiento y premios
Pablo ha recibido numerosos premios a lo largo de su carrera, incluido el prestigioso Premio Rolex a la Iniciativa en 2019. Este galardón, que ha estado en vigor durante más de cuatro décadas, respalda a personas excepcionales como Pablo que han demostrado coraje y convicción al asumir grandes desafíos para abordar la conservación y la protección de la vida en la Tierra.
El Senado Argentino otorgará al Dr. Pablo García Borboroglu el Diploma de Honor del Senado de la Nación por su labor en la investigación y protección de los pingüinos. Además, recibió el prestigioso Premio Indianápolis de Conservación, siendo el primer latinoamericano en hacerlo. Este premio es conocido como el “Nobel” de la conservación y reconoce los avances significativos en salvar especies de la extinción.

Un legado de esperanza
Pablo García Borboroglu ha demostrado ser un defensor incansable de la vida marina y un apasionado embajador de los pingüinos en todo el mundo. Su trabajo es un testimonio de cómo un individuo puede marcar una gran diferencia en la protección de la biodiversidad y los ecosistemas marinos.
La creación de la Patagonia Azul
Con más de 30 años de esfuerzo dedicado a la protección del hábitat terrestre y marino de los pingüinos, Pablo lideró la creación de la mayor reserva de biósfera de Argentina, la Patagonia Azul, que abarca 3.100.000 hectáreas en Chubut.
























