Gaiman
La familia Quinchén: una historia de amor y superación
Desde 1976 la familia Quinchén vive en Gaiman. Arturo y Ana Nélida Cortez Narváez se casaron en Lago Blanco, y nacieron Rogelio, Marcela, María Luján, Rosa del Carmen y Miriam Mabel. Pero un problema genético de descendencia materna ocasionó la muerte prematura de las primera dos nenas. Tenían apenas tres meses de edad.
La familia una vez instalada en barrio Gaiman Nuevo empezó a ir a la iglesia de Los Mormones. En ese entonces Arturo tomaba mucho alcohol, pero con la ayuda de Dios logró superar la situación. “Hoy profeso un amor mucho más allá. Es espiritual. Soy creyente” afirma el vecino quien logró “salir adelante” y los años siguientes trabajar en las fábricas de Soriano, FibraSur, Compac y Viac.
Escuela 513
Rogelio fue el primer alumno de la Escuela Especial 513. En ese entonces tenía 5 años, y don Quinchén reconoce que se pone “sensible” al recordar a Raúl Mac Burney. “Me ayudó mucho y se preocupó por mi hijo porque no había escuela especial” resaltó. La institución educativa fue inaugurada el 21 de abril de 1986. Además, recordó con “gran” orgullo que el intendente de Gaiman, en una entrevista que brindó en esos años a un reconocido diario impreso, “al único que nombró fue a Rogelio”.
Aunque en esa época se registraba un aumento de niños y niñas con discapacidad, debido al crecimiento de la población, los avances de la medicina y el proceso de envejecimiento, recién a los 15 años el joven obtuvo un subsidio del Estado. Pero dos años después, y tras una intervención quirúrgica por un quiste hidatídico, falleció. El 17 de junio de 2021 Rogelio cumpliría 39 años.
Mientras tanto Rosa y Miriam lograron cursar un año de la Escuela Provincial Bartolomé Mitre 100 y, al percibir que no tenían todas sus capacidades, en la década de 1980 también ingresaron a la Escuela Especial 513.
Los primeros trabajos de las hermanas fueron el armado de cajas de medias para la ex Fábrica del Estero. El lugar de trabajo quedaba en inmediaciones del actual Concejo Deliberante. Les pagaban a través de un plan de provincia. También asistían a la iglesia de Los Mormones. Hasta que se crearon los Talleres Protegidos donde aún brindan servicios de lavado y planchado de 9 a 12 horas.
Pero la familia Quinchén debía superar otra etapa difícil. Ana Nélida fallecía de muerte súbita en 2010. “Es la Ley de la vida, pero no sufrió” recordó Arturo.
Zumba
Una etapa próspera iniciaba en 2016. Las hermanas empezaron clases de Zumba en la biblioteca Loma Torta. Un grupo inclusivo en el que también se sumaron chicos y chicas del barrio y mujeres de la tercera edad. “Ellas están más sueltas, salen, hacen sociales” destacó la profesora Sandra Huentecoy.
Hoy Rosa y Mirian tienen nueve compañeras con discapacidad. Una es Daniela. Tiene un problema en el cerebro sin explicación. Empezó las clases agarrándose de la pared, y con el paso de los meses fortaleció sus piernas. El último día logró bailar sobre adoquines. También está Juanita. Tiene mal de párkinson. No se entendía lo que hablaba. Hoy alcanzó un peso saludable, se le fue el temblequeo y empezó a hablar.
Actualmente las clases de Zumba se dictan en el Gimnasio Municipal los martes y jueves a las 17 horas.
Independencia
Las hermanas Quinchén viven solas hace cuatro años. Hoy Rosa tiene 44 años y Miriam 41. Por las tardes “se copan” con los videos de zumba del brasilero Marlon Alves. También reciben a sus compañeras y toman mate siempre respetado el protocolo por covid. Sus mejores amigas son Mariela y Viviana Griffiths.
En cuanto al futuro, don Arturo señala que “si algún día no estoy les pregunto ¿cómo se van organizar?. La Mirian hace la comida. Es la cocinera. La rosa la limpieza y el planchado. Entonces les digo <ustedes no sé tienen que mandar>. Miriam ceba mate a la tarde. Rosa a la mañana”.






Maria A
22 abril, 2021 at 03:50
Hola buenas noches muy linda y bella historia de superación,yo tuve la suerte de ir a esa escuela unos meses cuando era pequeña y tuve la gran suerte de conocer e interactuar con Rogelioel era mí pequeño gran amigo éramos muy apegados y gracias a él yo empeze a hablar y charlar más con mis seres queridos y familia,mí nombre Maria tengo a mí hermana Mirian que también Hiba a la escuela 513 tiene síndrome de Dawn,recuerdo que era muy difícil para los niños con diferentes capacidades especiales…algunos necesitaban más atenciones que otros,pero eran todos tratados y educados con mucho amor y dedicación…y paciencia. Mí hermanita,era amiga de Mirian y Rosa…es una familia luchadora y muy admirable.