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Funyo de la Púa cumplió 50 años como DJ

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El 1 de febrero, Jorge Justo López —conocido desde hace cinco décadas como Funyo de la Púa— cumplió 50 años vinculado a la música, una trayectoria que atraviesa generaciones y forma parte de la memoria sonora del Valle Inferior del río Chubut.

Funyo nació en Allen, Río Negro, el 6 de febrero de 1958, pero su historia musical se arraigó en el Valle Inferior. Su recorrido no comenzó en escenarios ni cabinas profesionales, sino desde el trabajo cotidiano y la intuición. A los 16 años se desempeñaba como panadero en Gaiman, viviendo incluso en la misma panadería donde trabajaba: Caminito Arriba.

Allí surgió su primer desafío. Musicalizar el cumpleaños de 15 años de Mónica Jones, hija del propietario del local. En ese tiempo no existía la figura del DJ para fiestas familiares. Funyo apenas contaba con algunos equipos que usaba para escuchar discos y, aunque no estaba seguro de hacerlo, finalmente aceptó. Ese fue su primer trabajo, y también el punto de partida de una historia que continúa hasta hoy.

En aquellos años, todo era artesanal. No había grandes sistemas de sonido ni tecnología sofisticada. Vinilos, cassettes, equipos mínimos y un solo micrófono bastaban para animar una fiesta. Y, aun así, la gente bailaba. Porque —como resume su propia trayectoria— cuando la música es verdadera, no necesita volumen: necesita sentido.

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Sus primeros trabajos profesionales llegaron con los bailes de carnaval en el galpón de Brágoli, un espacio clave de la época. Allí coincidió con el auge de Cilano y el Grupo Enigma, y surgió una propuesta inesperada: mientras una banda desarmaba y la otra armaba, alguien tenía que sostener la música. “¿No te animás?”, le dijeron. Se animó. Así nació la dupla Cilano – Funyo de la Púa, una sociedad que marcó una etapa histórica en los bailes populares del Valle.

Funyo en la conocida “Rotonda de Funyo”

El nombre artístico también tiene su historia. “Funyo” era un personaje de aventuras que aparecía en la revista Lupín, el mago Funyito. “Y de la Púa” surge de un verso del tango “Corrientes y Esmeralda”. De esa mezcla de nombres nació el nombre que lo acompaña desde hace 50 años.

Con el tiempo, Funyo amplió su oficio. No solo puso música: trabajó y trabaja con sonido, iluminación y pantallas LED, adaptándose a los cambios tecnológicos sin perder la esencia del oficio.

A lo largo de su trayectoria compartió trabajo con numerosos músicos y colegas de la región, formando parte de una trama cultural que creció junto a la comunidad. Entre ellos Marcos Rees, el “Oso” Córdoba, Diego “Chino” Benítez, Chachi Domínguez, Cristian Thomas y Checho Sosa entre otros.

Hoy, en sus tiempos libres, Funyo encuentra refugio en un parque de frutales que tiene junto a su casa de Bryn Gwyn, donde vive acompañado por sus mascotas, Toti y Lola. “Me está costando ordenarlo luego de la muerte de Mónica”, reconoce al ser entrevistado por El Valle Online, y dejando ver una faceta íntima, atravesada por el duelo y la memoria.

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Funyo y su mascota Toti

A 50 años de aquel primer cumpleaños de 15, Funyo de la Púa sigue activo. Su historia no se mide solo en fechas ni en tecnología, sino en noches, canciones y personas. En un oficio que muchas veces se mide por el ruido, su trayectoria deja una enseñanza simple y profunda: la música, cuando es verdadera, no necesita imponerse. Solo necesita tener sentido.

¡¡Feliz cumpleaños Funyo!!

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