Gaiman
Carlitos, el vidriero
En el Día del vidriero compartimos la historia de “Vidriería Figueroa” de Gaiman y su fundador Carlitos.

Un día Carlitos llamó a Vidriería Calvo de Trelew porque tenía que colocar unos cristales del garaje. Ahí Horacio, el propietario, le propone que ponga un local en Gaiman porque no había.
En ese momento el único que en el pueblo realizaba trabajos con vidrio era el carpintero Rafael Ana. Hacía colocación en ventanas de madera.
Entonces en los tiempos libres empezó a acompañar a Horacio. Viajaba a Trelew día por medio. Practicaba corte arriba de la mesa. “Es lo principal” asegura sobre el oficio que requiere de las manos habilidosas de un artesano.
Luego junto Vidriería Calvo tuvo hasta el privilegio de participar de la colocación de los cristales de la cabina de transmisión de la cancha de Racing.
La inauguración de “Figueroa Vidrios” fue en 1978. El local se ubicaba en su casa de barrio La Loma. Justo alado del garaje. Hacía colocación de cristales, y a toda hora cruzaba por el pueblo en su Chevrolet 74 de color verde y gris con caballete en la cúpula.
En casas de todas las cuadras del pueblo hay vidrios de Carlitos. Muchas veces hasta participaba de las “discusiones” familiares donde estaba haciendo un trabajo. “Los chicos llegaban de la escuela y les decía, además de estudiar, tienen que aprender un oficio” recuerda.
Después estaban las personas mayores de edad que solicitaban su servicio. Pero si Carlitos se daba cuenta que eran de bajos recursos siempre les regalaba la colocación.
También hizo trabajos al municipio hasta que empezaron a venir vidrieros de Trelew. Nunca se “enganchaba” en los presupuestos del municipio. “No me gustaba” dice.
Además reponía los cristales en instituciones. Un día renovó el vidrio de una puerta de la Escuela Provincial Bartolomé Mitre 100. La había pasado a llevar una niña y se lastimó. Entonces colocó un vidrio laminado de seguridad.
“A los días la directora Nené Dagraca me llamó para decirme que tenía que pagarme, y nunca acepté el dinero. Le digo: NO si en la escuela habré roto tantos vidrios que todavía tendría que seguir colocando” recuerda (risas).
Equipo
Carlitos trabajó 43 años en Soriano. En esa empresa aprovechaba para elegir “buenos elementos” dice. Fueron varios los integrantes del equipo de “Vidriería Figueroa”. Omar Soto, Alfredo Caputo, Anselmo Burgos, Neco Quiroga, Miguel Catril, Carlos Bregantes y Óscar Antonio.
Los últimos años trabajó con Óscar Antonio. “Tenía 20 años. Era buen pibe y muy trabajador. Siempre me decía: Carlos cuando venda la vidriería, véndamela a mí. Lo más importante que le di es mi mesa rebatible. Se portó muy bien conmigo” agradeció Carlitos.
En ocasiones también lo auxilió Lidia, su mujer. Lo ayudaba a levantar las planchas arriba de la mesa. Él le devolvía el favor colaborando con el trasporte de las tortas que ella hacía por encargo.
Anécdotas
El primer empleado en “Vidriería Figueroa” fue Omar Soto. Después se fue a la Guerra de las Malvinas y al regresar a Puerto Madryn. “Le dije si quería volver a trabajar conmigo pero logré convencerlo de que trabaje en Soriano” resaltó.
En Vidriería Calvo retiraba el material con el caballete que tenía en la cúpula. “Un día cargué los vidrios que había encargado y cuando salí de Marconi a 9 de julio no podía doblar. Me habían atado el volante a la palanca de cambio” recuerda.
También se acuerda de una persona que siempre iba a comprar al local, pero a veces él no estaba, y lo atendía Lidia. “El tipo decía soy Huentemil. Pero mi señora nunca encontraba el nombre en la libreta. Pasaba que yo lo tenía anotado como Alfonsín. Era muy parecido. El peinado y los bigotes” relata (risas).
Actualidad
Por estos días donde casi todo se diseña en una computadora, los vidrieros siguen ejerciendo su oficio. El tema es que antes no había edificios grandes. “Teníamos un andamio y era peligroso. Hoy cambiaron las medidas de seguridad. Hay otra clase de elementos” reconoce Carlitos.
“Ahora se hacen ventanas con más de un vidrio. Hay de diferentes colores, tonos, laminados, y de seguridad, de todo un poco” resalta.
“Figueroa Vidrios” cerró sus puertas en 2009. “Mi trabajo siempre fue artesanal. A veces ni me fijaba lo que ganaba y hasta tenía diez cuadernos con deudas de personas que nunca alcancé a contabilizar” dice. Pero hay algo que siempre tiene presente. “El secreto es conocer las medidas y saber cortar” afirma Carlitos.


























Anónimo
12 junio, 2020 at 19:28
Hermosa nota me encantó!!! Un grande Carlos