Año Nuevo Mapuche

Por la museóloga Sandra Otranto

KÜME AYIUKONPAPE TÜFACHI WE-TRIPANTU (que comience con alegría este nuevo año)

El 21 de junio inició esta significativa ceremonia mapuche de renovación de los ciclos naturales o WE-TRIPANTU.

En tiempos ancestrales, los abuelos definían el día del we-tripantu a través de la ubicación y construcción de su ruka. Con un fogón en el centro y la puerta principal orientada hacia la salida del sol, determinaban y controlaba el tiempo y el movimiento de éste durante el transcurso del año.

Colocaban un tronco o palo frente a la puerta de la ruka y este marcaba el movimiento del día, las constelaciones, el sol, la luna y el tiempo, es decir, éstos símbolos marcaban los días e indicaban el recorrido o movimiento del sol y los ciclos naturales pukemngen (tiempo de lluvias), pewüngen (época de brotes), walüng (tiempo de abundancia) rimü (tiempo de descanso) y con ello se determinaba el día exacto del we-tripantu.

Desde ese punto de referencia se apreciaba el inicio del recorrido que realizaba el sol a partir del día del we-tripantu, comenzando éste a moverse desde el Puel-pikumapu (noreste) y hacia el Puel-willimapu (sureste). En ése recorrido se dice que el sol debe conectarse con el fogón ubicado en el centro de la ruka.

Otros de los factores determinantes del we-tripantu son las trece lunas del año, todas las cuales tienen sus propios nombres y cada una representa la época en que le corresponde hacerse presentes. La luna que marca el inicio del nuevo año se le conoce como trufken-küyen (luna gris) y cuando esta asoma comienzan los preparativos para la ceremonia de inicio de renovación de la vida o we-tripantu.

En el día del we-tripantu existe esa única madrugada del año en que las aguas de los ríos, vertientes y lagos cambian de temperatura, provocado por el movimiento de la tierra que inicia su recorrido por el universo. Ese día emergen, desde las profundidades de la tierra, aguas calientes a través de las vertientes los cuales permiten que las personas puedan bañarse en la madrugada.

El We-tripantu consiste en participar juntos con la naturaleza en la renovación de nuevas vidas.

Se reúnen diversos tipos de alimentos para el ngiñatün o convivencia que se llevará a cabo. Las familias invitadas acuden a la ruka anfitriona al atardecer del día anterior del inicio del nuevo ciclo, con su yewün (aportes en alimentos y sus presentes). Durante la noche se comparten historias y hechos relevantes del quehacer mapuche y se realizan danzas ceremoniales en torno al fogón.

En la madrugada o epewun se invita a todos a bañarse en las vertientes, ríos o lagunas para recibir las primeras aguas que les permitirán purificar el cuerpo y espíritu, ya que todos deben esperar el we tripantu muy fortalecidos para que el ciclo venidero favorezca su vida personal y familiar. Se retorna a la ruka antes de que asome el sol y se inicia la ceremonia de purificación danzando a su alrededor conforme al movimiento del sol en éste hemisferio. Se tocan instrumentos, se realiza el llellipun, ceremonia de conexión con los espíritus de la naturaleza y de los antepasados para agradecer por la finalización de un ciclo de vida y permitir recibir el siguiente. Este se realiza antes de que el sol se asome en el puelmapu. Luego se comparten los alimentos. Más tarde se participa en diversos juegos y eventos como colocarle el nombre a un niño pequeño o perforarle las orejas a las niñas (katan pilun).

Para cuando aparece el sol ya se ha producido un renovado encuentro con los antepasados y con los espíritus creadores dando paso a una nueva vida en la tierra…

 

 

Blanca Juliana Mangini

Redacción

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