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Científicas de Chubut participaron de un hallazgo histórico sobre el ADN indígena

Investigadoras del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) participaron de un estudio internacional sobre ADN indígena publicado en la revista Nature que identificó más de 1,4 millones de variantes genéticas no registradas hasta ahora en bases científicas globales.
El trabajo analizó ADN indígena de pueblos originarios de América Latina y contó con participación de las científicas María Laura Parolín y Virgínia Ramallo del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) de sede Puerto Madryn.
La investigación reunió muestras de comunidades indígenas de Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, México, Paraguay y Perú, incluyendo poblaciones mapuches y tehuelches de Patagonia.
Un vacío genético que la ciencia recién empieza a completar
El estudio publicado en Nature una de las más prestigiosas revistas científicas a nivel mundial, detectó más de un millón de variantes genéticas que no figuraban en las principales bases de datos internacionales utilizadas para investigaciones médicas y científicas.
Los especialistas aclararon que no se trata de “mutaciones nuevas”, sino de información genética que históricamente había quedado fuera de los grandes estudios mundiales sobre ADN indígena.
Hasta ahora, gran parte de las bases genómicas utilizadas por la ciencia estaban construidas principalmente con datos de poblaciones europeas, asiáticas o africanas, mientras que los pueblos originarios americanos tenían muy poca representación.
Para los investigadores, incorporar esa diversidad podría ayudar en el futuro a mejorar diagnósticos y desarrollar tratamientos más precisos para poblaciones latinoamericanas.
Patagonia dentro de un estudio global
En el caso argentino, las muestras aportadas desde Chubut estuvieron vinculadas a poblaciones mapuches y tehuelches de la zona de Comodoro Rivadavia.
El trabajo también reconstruyó parte de la historia genética del continente y sostiene que el poblamiento de América fue más complejo de lo que se creía.
Entre otros puntos, el estudio detectó antiguas afinidades genéticas con poblaciones relacionadas con Australasia. Sin embargo, los investigadores aclararon que eso no implica migraciones directas desde Australia hacia América, sino conexiones mucho más antiguas dentro de la evolución humana.
Medicina, historia y diversidad
Las autoras remarcaron además que comprender mejor la diversidad genética americana podría tener impacto futuro en salud pública.
“Muchas enfermedades genéticas todavía no tienen diagnósticos precisos porque falta información sobre distintas poblaciones humanas”, explicó Ramallo en declaraciones difundidas por el CONICET.
La publicación en Nature representa uno de los mayores niveles de validación científica internacional y posiciona a investigadores argentinos dentro de uno de los estudios genéticos más importantes realizados sobre pueblos originarios americanos.
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