Gaiman
La Salud del adolescente
Por el doctor Eduardo Mariángelo

Por el doctor Eduardo Mariángelo
La adolescencia es la etapa de transición entre la niñez y la edad adulta. Comprende la década que va desde los 10 hasta los 20 años. Es una etapa de la vida que se caracteriza por profundos cambios físicos, sociales y psicológicos. El adolescente se despide de un mundo conocido (la infancia) para entrar, en forma convulsionada, en otro que es percibido como desconocido y, en ocasiones, hostil (la edad adulta).
El devenir de este proceso dependerá de factores sociales, familiares, individuales y culturales.
Debido a la tendencia a enfrentar conductas de riesgo, las principales causas de lesiones en este grupo etario, son los accidentes y los episodios de violencia (incluida la autoagresión).
Todos ellos transitan por un complejo proceso que empieza en la pubertad y cuyo fin último es llegar a la madurez física, sexual y psíquica. Este proceso se caracteriza por cambios en la talla y en la composición corporal y por el desarrollo de los caracteres sexuales primarios (función ovárica y testicular) y secundarios (mamas, vello, crecimiento testicular y peniano).
Algunos pasan por momentos de despersonalización e inestabilidad en el camino hacia la búsqueda de una identidad. Para el funcionamiento familiar es un momento de crisis. El resultado final de este proceso está determinado por el potencial genético heredado, por los factores nutricionales y hormonales y por el ambiente familiar y social.
La edad de inicio de la pubertad es diferente para cada sexo. Empieza a hacerse evidente por el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios. El primer carácter sexual secundario que aparece es el botón mamario en las niñas (telarca) y el aumento del tamaño testicular en el varón. La edad habitual de la telarca es entre los 10 y los 13 años y la del aumento del tamaño testicular entre los 11 y 14 años.
Los tres aspectos fundamentales del crecimiento y desarrollo son: el crecimiento corporal, la maduración sexual y el desarrollo psicosocial.
Me gustaría profundizar este último aspecto: La adolescencia es una etapa de grandes cambios físicos y psicológicos, pero todos estos cambios no ocurren en forma sincrónica y es común ver jóvenes con un pensamiento infantil que contrasta con un cuerpo de adulto.
El desarrollo psicosocial se realiza en cuatro etapas: preadolescencia, adolescencia temprana, intermedia y tardía.
Preadolescencia: comienza aproximadamente a partir de los 9 años y se caracteriza por la necesidad de agrupamiento y diferenciarse del sexo opuesto. Las niñas generalmente comienzan con anterioridad el desarrollo corporal. Algunos niños pueden experimentar esta etapa con una gran ansiedad, presentando síntomas como tartamudeo, comerse las uñas, aumento de peso, etc.
Adolescencia temprana: va desde los 11 hasta los 14 años. En esta etapa hay una rápida aceleración del crecimiento y de la maduración física. Tienen pensamiento concreto (no hay pensamiento abstracto). La aceptación de los pares es primordial, llevarse bien y no ser considerado diferente son motivos que dominan la conducta social de esta etapa. Los padres ya no tienen el valor indiscutible que tenían hasta ese momento.
Adolescencia intermedia: va desde los 15 hasta los 17 años y está marcada por un desarrollo puberal casi completo. Aumenta el interés por la sexualidad y las experiencias sexuales. Desafían la autoridad parental como forma de afirmar la individualidad y la independencia. Los padres son desplazados por los ídolos. Hay una gran influencia de los pares y les cuesta distinguir su pensamiento del de los demás. Es frecuente observar exaltación, omnipotencia (todo es posible) y egocentrismo. Se consideran únicos e invulnerables. Debido a esto, presentan una disposición a emprender actividades de riesgo, por ejemplo, no utilizar métodos anticonceptivos, experimentar drogas, consumir alcohol, tabaco, conducir con descuido, desafiar a la autoridad escolar, policial, etc. Al final de esta etapa aparece el pensamiento abstracto complejo y los primeros planes.
Adolescencia tardía: va desde los 18 hasta los 20 años. El desarrollo físico ya es completo. Pasan de estar en grupo a estar en pareja. Se afirma la identidad personal, el sistema de valores y se esclarecen las preferencias vocacionales buscando la inserción laboral y la independencia económica. El pensamiento es abstracto e hipotético deductivo.
La Adolescencia es una de las fases de la vida más fascinante. Los jóvenes buscan su identidad, ponen en práctica valores aprendidos en la infancia. Cuando reciben el apoyo de los adultos se desarrollan de forma inimaginable, convirtiéndose en miembros plenos de sus familias y comunidades. Llenos de energía y curiosidad, tienen la capacidad de cambiar los modelos de conducta sociales negativos, logrando que el mundo sea un lugar mejor, no solo para ellos sino para todos. Publican periódicos y revistas juveniles, son elegidos dirigentes de sus escuelas y comunidades; muchos de ellos llevan las riendas de un hogar, cuidan de sus hermanos pequeños y de padres enfermos o desocupados, aconsejan a sus compañeros o amigos. Muchos también arriesgan sus vidas en conflictos armados y se casan y tienen hijos siendo todavía unos niños. Lo que les suceda a estos jóvenes nos afecta a todos.
A la vez que luchan con cambios físicos y emocionales, los adolescentes de hoy deben también hacer frente a fuerzas externas sobre las que carecen prácticamente de control.
La pobreza ha empujado a millones de adolescentes de forma prematura a asumir funciones y responsabilidades propias de adultos. La guerra y los disturbios civiles, el VIH/SIDA, la industrialización, la urbanización y el creciente desempleo han socavado gravemente la educación y el desarrollo de miles de ellos. Al ver como el mundo pierde seguridad, coherencia y estructura, se ven obligados a tomar decisiones difíciles, casi siempre sin apoyo.
Los especialistas en neurociencia creían que la mitad de las conexiones cerebrales, se establecían en los primeros años de vida. Ahora, estudios recientes demuestran, que a partir de los 11 años, se produce una explosión de actividad eléctrica y fisiológica, que reorganiza miles de millones de redes neuronales que afectan a las aptitudes emocionales y a las habilidades físicas y mentales.
En años siguientes se purgan células que no se necesitan y el cerebro continúa reorganizándose. Los científicos creen que la época que media entre los 10 y los 20 años puede ser clave para ejercitar el cerebro y que los adolescentes que aprenden a poner en orden sus pensamientos, medir sus impulsos y pensar de forma abstracta pueden establecer bases neuronales importantes que perdurarán a lo largo de sus vidas. También creen que los jóvenes que practican deportes y actividades académicas o musicales refuerzan de forma positiva esas conexiones a medida que maduran los circuitos. Por otra parte, los traumatismos, el maltrato, la falta de cuidados y el abuso de drogas y alcohol pueden cambiar el sistema sináptico del cerebro, confundiendo tanto su arquitectura como su química. Debido a que estas influencias pueden afectar de forma importante y negativa al funcionamiento del cerebro y a la capacidad de aprendizaje, pueden en última instancia limitar las opciones y oportunidades del adolescente en el futuro.
Numerosos estudios han demostrado que la forma en que los adolescentes conectan con su mundo social influye en su salud y desarrollo y les protege frente a conductas de alto riesgo. Al establecer lazos coherentes, positivos y emocionales con adultos responsables, los jóvenes pueden sentirse seguros y a salvo, y obtener la resistencia que les permita confrontar y resolver los problemas que les depare la vida. La educación es la clave para el logro de otros derechos humanos y un catalizador para hacer realidad el potencial humano. La educación de calidad fomenta la formulación de preguntas, el pensamiento crítico y los hábitos saludables, y es esencial en la preparación para la vida. Garantizar el derecho a la educación es un imperativo de justicia tanto moral como social.



















