El asentamiento galés en nuestra provincia obedeció a dos circunstancias coincidentes. La Historia de la Humanidad brinda muchos ejemplos de acontecimientos que se han producido por la feliz concurrencia de factores propicios. Y eso es lo que ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX: el reloj del tiempo anunció que había llegado la hora.
¿Cuáles fueron esos factores?
1) Por un lado, nuestra joven República tenía grandes territorios deshabitados, y se imponía la urgente necesidad de iniciar su poblamiento para hacer posible el ejercicio de una soberanía efectiva.
Ya Juan Bautista Alberdi, en sus “Bases…” (Cap. XV) planteaba la necesidad de traer inmigrantes para que se arraigaran en un territorio tan vasto y despoblado como lo era nuestro país por entonces. Decía él: (…) La planta de la civilización no se propaga de semilla. Es como una viña: prende de gajo. (…) Este es el medio único de que América, hoy desierta, llegue a ser un mundo opulento en poco tiempo. Europa nos traerá su espíritu nuevo, sus hábitos de industria, sus prácticas de civilización, en las inmigraciones que nos envíe (…)
La consigna alberdiana se sintetizaba en la frase: “gobernar es poblar”.
Al recoger esta idea, el Preámbulo de nuestra Constitución hizo una convocatoria abierta, asegurando los beneficios de la libertad a… “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. Con ese mismo espíritu, en octubre de 1862 se dictó una ley que otorgaba tierra pública en propiedad, a razón de unos 124 acres, a toda familia inmigrante que se estableciera en territorio nacional.
Claro está que la Patagonia era una de las franjas territoriales más solitarias y desprotegidas. La invasión británica a las Islas Malvinas en 1833 marcaba una grave señal de alerta para el gobierno argentino. Por su parte, también el hermano país de Chile había mostrado interés en estos territorios.
El Chubut era por entonces, en buena medida, una región inexplorada. Antes de 1810, la península Valdés había formado parte de la llamada “Estancia del Rey”, pero ese año el asentamiento español del Fuerte San José fue devastado por una sublevación indígena. Años más tarde, hacia 1825, Juan Andrés Gelly llegó a esta zona con una partida para sacrificar ganado disperso, enviando más de 10 mil cueros a Buenos Aires. Muchos años después, hacia 1854, ya organizada la Confederación Argentina, se formó una Compañía Exploradora y Colonizadora del Chubut presidida por Daniel Gowland, que envió a Henry Libanus Jones a fundar un establecimiento sobre el río Chubut, donde se enarboló el pabellón nacional, se edificaron viviendas y un foso de protección. Pero la iniciativa también fracasó a los pocos meses, ya que quedaba muy poco ganado cerril en la zona.
Una vez más, las márgenes del Chubut volvían a quedar solitarias.
2) En forma contemporánea, el país de Gales atravesaba por una situación muy particular. El pueblo galés tenía un idioma, una religión y costumbres diferentes al resto de Inglaterra. Después de resistir durante largo tiempo, los galeses habían sido finalmente sometidos a la autoridad inglesa por el Rey Eduardo I en 1282, y desde entonces, vivían bregando sin descanso por mantener su identidad e idiosincrasia. Al comprobar que en su propia tierra ese propósito era continuamente obstaculizado por la Corona británica, a partir del siglo XVIII comenzaron los primeros intentos por emigrar hacia otras tierras, donde les fuera posible conservar su lengua y sus tradiciones.
Algunos intentos no dieron los resultados propuestos, como sucedió en los Estados Unidos de América y en Río Grande do Sul (Brasil). No viene al caso detallarlos aquí, pero sí es pertinente señalar que los grupos emigrantes terminaban por dispersarse o incorporar muy pronto la lengua y las costumbres del país adoptante, con lo cual se diluía aquel propósito fundamental, que consistía en mantener el idioma, la religión y las tradiciones en el estado más puro posible.
Así fue como, en cierto momento, surge una opción interesante: la Patagonia. Se cumplían en esta región todas las condiciones ideales para fundar un asentamiento de esas características: era un gran territorio despoblado, sin el riesgo de una rápida absorción por parte de la cultura local, y además el gobierno propiciaba la inmigración a través de esa ley que ofrecía 124 acres de tierra pública a cada familia que quisiera afincarse.
Los impulsores del proyecto migratorio no tenían mucha información acerca de las características de esta comarca, salvo las referencias de Tomás Falkner y, sobre todo, los informes del capitán Fitz Roy, que brindaban una visión positiva del valle del río Chubut y también referían una mirada favorable acerca de Golfo Nuevo como fondeadero. Un integrante de la misión del “Beagle”, el teniente Wickham, contrató en Carmen de Patagones una pequeña embarcación llamada “Liebre”, con la que hizo una exploración de reconocimiento, incursionando unas 20 millas aguas arriba del río Chubut. Su informe decía: “el río y la región circundante, contemplados desde el terreno en anfiteatro del lado sur, ofrecían un hermoso aspecto”. Y agregaba: “con este río tan a mano, el lado occidental de la Bahía Nueva sería un paraje excelente para una colonia”. Claro está que no se refería precisamente a una colonia galesa…
Así fue como la combinación de estos dos componentes —1) la necesidad de poblamiento territorial argentino y 2) los deseos del grupo migratorio de asentarse en un territorio que garantizara sus tradiciones y su culto— concertaron la clave para desencadenar aquel hecho histórico ocurrido hace 150 años.
Recreando aquella metáfora de “la vid que prende de gajos”, empleada por Alberdi, hoy podemos comprobar que el retoño galés prendió y creció con fuerza inusitada en nuestro territorio patagónico. La prueba de ello es que, después de 150 años, en estos días de celebración, sus herederos exhiben una asombrosa vitalidad, manteniendo la vigencia del idioma, del canto coral, de la religión y la cultura de aquellos esforzados pioneros llegados en julio de 1865; un hecho que nos conmueve y nos enorgullece.
(*) Este artículo integró una serie de notas efectuadas por el autor para un ciclo radial emitido por LU20, Radio Chubut, entre febrero y julio de 2015, con motivo del Sesquicentenario de la llegada al Golfo Nuevo del primer contingente de inmigrantes galeses en el Chubut, en julio de 1865.
about g
21 junio, 2020 at 14:36
Hey there would you mind sharing which blog platform you’re using?
I’m looking to start my own blog soon but I’m having a tough time choosing between BlogEngine/Wordpress/B2evolution and Drupal.
The reason I ask is because your design and style
seems different then most blogs and I’m looking for something unique.
P.S Sorry for being off-topic but I had to ask!