Dolavon
Sin trabajo y a punto de quedarse sin luz una madre de Dolavon pide “una mano”

Marisa Fabiana Brunt lleva dos meses sin ingresos. Puede limpiar, cuidar, sacar escombros o planchar. Solo quiere evitar que le corten la luz a su hijo. Su amiga fue quien lanzó un pedido solidario y difundió esta difícil situación que resume lo que miles de trabajadores informales están viviendo en silencio.
Marisa Fabiana Brunt vive en Dolavon, y hace dos meses que no tiene trabajo. Cuidaba a un adulto mayor. Desde entonces busca changas sin suerte: limpia, lava, plancha, saca escombros, limpia patios. “Lo que sea”, dice. Y no aparece nada. Hoy se le acumularon dos boletas de luz y el corte es una posibilidad real. “Yo puedo vivir sin luz, pero mi hijo no”, le confió a su amiga Silvina Policastro, quien decidió hacer público el pedido.
No es un caso aislado. Detrás de los números fríos sobre desempleo en Argentina están historias como la de Marisa. La provincia figura entre las más afectadas por las políticas económicas. En pueblos chicos del Valle Inferior, donde la formalidad siempre fue más frágil, el margen se achicó todavía más. Sumado a las tarifas de luz, que “se comen” una porción cada vez mayor del ingreso de los hogares de menores recursos, se convierten en una amenaza concreta.
Pero el Valle Inferior de Chubut tiene una tradición de solidaridad que se activa rápido. Una red infinita que hoy puede marcar la diferencia para Marisa y su hijo. Su amiga difundió el pedido y dejó el alias marisa.267.mp. También se puede contactar directamente a Marisa si alguien tiene una changa, un trabajo de unas horas o cualquier forma de ayuda concreta.
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Foto alusiva 📸


























