Mascotas
Una red vecinal protege gatos callejeros y transformó el paisaje de Corrientes

Las pequeñas estructuras de madera que aparecen junto al río Paraná nacieron durante la pandemia como una respuesta solidaria y hoy forman parte de una red comunitaria que sostiene alimentación, refugio y atención veterinaria para colonias felinas.
Para muchos vecinos ya forman parte del paisaje cotidiano de la General San Martín de Corrientes: las casitas de la costanera decoradas con colores, dibujos y detalles artísticos que funcionan como refugio para gatos callejeros. Sin embargo, detrás de esas estructuras hay una historia de organización vecinal, voluntariado y cuidado comunitario que comenzó en uno de los momentos más difíciles de los últimos años.
La iniciativa surgió en 2020, durante la pandemia de COVID-19, cuando las restricciones de circulación dejaron sin asistencia a numerosos animales que dependían de la presencia diaria de personas en la vía pública. Frente a esa situación, un grupo de vecinos comenzó a organizarse para garantizar alimento y atención para los felinos que habitaban el corredor costero.
Con el tiempo, el trabajo creció. La alimentación diaria se complementó con controles veterinarios, campañas de castración y la construcción de refugios para proteger a los animales del frío, las lluvias, las crecidas del río Paraná y los ataques de otros animales.
De una respuesta urgente a una red de cuidado permanente
La organización Paz Animal Corrientes, impulsada por referentes como Gladys Díaz y María Ángeles Márquez, fue consolidando un sistema de asistencia que actualmente alcanza a distintas colonias de gatos ubicadas a lo largo de la Costanera.
Según los registros difundidos por la organización, para 2025 ya funcionaban 13 casitas distribuidas entre el sector de Punta Tacuara, cercano al Museo de Ciencias Naturales, y las inmediaciones del Puente General Belgrano. Además, vecinos y voluntarios también instalaron refugios destinados a perros callejeros conocidos como “El Flaco” y “Pirata”.
Las casitas no solo cumplen una función práctica. Con el paso del tiempo se transformaron en parte de la identidad visual del paseo costero, gracias a las intervenciones artísticas realizadas por creadores locales que decoraron las estructuras.
Reconocimiento municipal y una situación particular con el espacio público
Uno de los aspectos más particulares del proyecto es su relación con el Estado municipal.
Si bien no existe un registro público donde figure un permiso administrativo formal de ocupación del espacio público para cada estructura, la actividad recibió distintos reconocimientos oficiales durante los últimos años.

En diciembre de 2023, la Municipalidad de Corrientes distinguió a Paz Animal Corrientes en un concurso destinado a organizaciones vinculadas con la tenencia responsable de animales. En esa oportunidad, la entidad recibió un incentivo económico y el municipio destacó su tarea de brindar alimento y refugio en la zona de la Costanera.
Desde la organización sostienen que el inicio del proyecto contó con autorización verbal de autoridades locales, mientras que el funcionamiento cotidiano continuó mediante el acompañamiento de vecinos y voluntarios.
Un proyecto sostenido con solidaridad
A pesar del reconocimiento, el mantenimiento de las casitas de la costanera representa un desafío constante. La organización no cuenta con un financiamiento estatal permanente y sostiene sus actividades mediante donaciones, rifas, ferias y aportes realizados por la comunidad.
Además, los refugios enfrentan situaciones de vandalismo. Los voluntarios denunciaron episodios en los que destruyeron comederos, dañaron estructuras e incluso arrojaron algunas casitas al río. Por ese motivo, solicitaron mayor monitoreo mediante las cámaras de seguridad instaladas en distintos sectores de la Costanera.
Cada reparación implica nuevamente trabajo comunitario: conseguir materiales, reconstruir los refugios y volver a garantizar un espacio seguro para los animales.
El sueño de un santuario gatuno
Más allá del corredor costero, la organización proyecta una solución de mayor alcance: la creación de un Santuario Gatuno Educacional.
La propuesta busca contar con un espacio definitivo que permita combinar el cuidado animal con actividades de concientización sobre tenencia responsable, castración y convivencia urbana.
Mientras ese proyecto avanza, las casitas de la costanera continúan allí, frente al Paraná, sostenidas por una red de personas que convirtió una necesidad surgida durante la pandemia en una experiencia comunitaria que modificó una postal tradicional de Corrientes.


























