Aniversarios
Victoria Rosinda cumple 90 años con una historia que merece ser contada y celebrada

Victoria Rosinda Tranamil es vecina del barrio Gaiman Nuevo y está celebrando sus 90 años rodeada de una familia que ya suma ocho nietos, diez bisnietos y tres tataranietos. Viuda de Luis Rodríguez y madre de Ernesto, Elba y Mercedes, celebra una vida que une dos paisajes de la Patagonia y tiene una historia que merece ser contada y celebrada.
Nació en Chushamen, en el noroeste de Chubut, donde el paisaje de meseta, sierras y clima extremo marca el ritmo de la vida. En su adolescencia, Victoria dejó ese mundo y se instaló en Gaiman, en el valle inferior del río Chubut. El cambio fue grande: de la soledad de la meseta y los vientos de la precordillera a un pueblo de calles tranquilas, arboledas junto al río, y una fuerte impronta galesa que convive con la herencia de los pueblos originarios.
Allí formó su hogar junto a Luis Rodríguez, de quien es viuda. Juntos criaron a sus tres hijos: Ernesto, Elba y Mercedes. La familia creció con el tiempo: hoy cuenta con ocho nietos, diez bisnietos y tres tataranietos.
Victoria trabajó durante años en la fábrica del estero, hasta que esa planta cerró sus puertas. Después se dedicó a su casa y a una quinta en el terreno de su hija Mercedes, del otro lado de la ruta. Todos los días, a las 6 de la mañana, iba a regar frutales, verduras y a alimentar gallinas, patos y conejos. Recién al mediodía volvía a su hogar.
Ya jubilada, decidió completar la primaria en la Escuela de Jóvenes y Adultos 609, un paso que habla de su perseverancia y de su deseo de seguir aprendiendo a cualquier edad. Terminó a los 83 años y fue entrevistada por El Valle Online en la Biblioteca Loma Torta.
Le gustaba tejer con agujas finas y trabajar en el telar que tenía detrás de su casa, donde elaboraba alfombras. También preparaba tortas fritas y pan casero, y nunca rechazó un mate dulce. Hoy ya no puede tejer, pero la acompaña su perrito Fox y el cariño de quienes la rodean.
Quienes la conocen de cerca la quieren con cariño especial. “Es mi segunda mamá !!! La amo con todo mi corazón!!!”, dice Sandra Tranamil, resumiendo el afecto que Victoria genera en su entorno.
Hoy, a los 90 años, rodeada de su numerosa familia y de los vecinos del barrio Gaiman Nuevo, Victoria celebra una vida que une dos paisajes de la Patagonia y una historia de trabajo, raíces y amor familiar que merece ser contada y celebrada.


























