Rawson
“Rubén Darío, un amigo” por Julio Dimol

Hoy recibimos la invitación para el homenaje al amigo Rubén Dario Vega.
Homenaje, una palabra que suena a tristeza. Recordar el camino recorrido al amigo que ya no está.
Y claro, los tiempos se fueron escurriendo en la línea del tiempo.
Muchos amigos se han marchado.
Y es el caso del amigo Rubén.
Invaden los momento, tardes domingueras y Rubén pegado al alambrado de cualquier cancha. En Rawson, en Madryn, en Comodoro. En todos lados.
Igual al borde de un ring, de un partido de tenis en el Bigornia, Básquet en el Germinal.
Ciclismo, motos, maratón; siempre estaba Rubén Dario.
Se desdoblaba?. Cómo hacía?.
Caminaba con visible dificultad, veía un poco menos que lo normal.
Usaba un vetusto cuaderno, unas libretas y un grabador de los setenta.
Se trasladaba no sé cómo. Él siempre estaba, donde cualquier disciplina deportiva llamaba a reunirse. Con miles, con cien o con dos personas mirando. Seguro uno de esos dos era Rubén.
Fútbol femenino, de niños, natación. Con frío, con calor. En invierno con un capote gigante y una bufanda que alguna amiga seguramente se la tejió.
Siempre, absolutamente siempre tuve su tierna amistad. Un niño con cara de inocente, un joven enloquecido por el fútbol. Un apasionado del Club. Que por el club y la camiseta verde y blanco estaba loco, tanta veces lloró de impotencia, de dolor. Porque en su código de persona noble, honesta. Jamás se podía permitir traicionar la verdad o su analítica verdad.
Solo al pesarlo, al recordarlo. Me mueve una sonrisa, no sé si es tristeza. Es el saber que un “loco” de remate, un soñador empedernido. No buscó ganar dinero, fama o reconocimiento. De hecho siempre lo aplaudieron, tal vez pensando en sus falencias físicas y no repararon o no vieron que detrás de una carrocería algo fallada, había un corazón gigante. El más sano, el más perfecto. Un alma llena de vuelo, de una gran riqueza moral. Una riqueza que hizo honor a la amistad.
Se fue en silencio, así como un día comenzó a caminar las calles de Rawson.
Tengo aún grabada la última nota, la última entrevista para homenajear la partida del “Gamuza” Fieullet.
Talvez esa y otras charlas que tuvimos la vaya escuchando en mi camino. El que falta transitar.
Talvez cuando aplaudan su recuerdo, nos esté mirando medio de costado. Se esté sonriendo. Como cuando por hacerle una cargada, cuando el me decía:” Escuchaste chuza el programa de hoy, viste lo que se viene’”.
Yo le contestaba. Si, lo escuché en una radio seria…. y le nombraba otra.
Abría grandes sus ojos y gesticulaba. Chuza sos …
Claro te recordarán y te recordaré.
Los demás no sé que recuerdos tendrán. Yo sé que caminé por años viendo a un “loco”. Loco de remate, que vivió por y para contar las actividades deportivas, para su radio, para las otras radios. Para él o para cualquier o para todos los otros periodistas deportivos que no pudieron estar, en el evento.
Él estaba en todos. Tengo dudas. Cómo hacía para estar jugando en toda la cancha.?
No es difícil, era el Messi del periodismo.
Quién creía que, un retacón debilucho como Messi llegaría a ser tan grande?.
Quién iba a creer que el flacucho de Laguna Paiva que caminaba con dificultades evidentes, que no usaba, bicicleta, moto o colectivo. Iba a llegar a ver todas las jugadas de gol, ver el puñetazo de “knock out”, el banderazo final del ganador de la maratón.
Gracias Rubén, gracias a sus compañeros periodistas que sensiblemente lo recuerdan.
Feliz de que seas parte de mi historia, sé que también fui parte de la tuya.
Sabés, busqué entre cientos de fotos para ilustrara este humilde escrito. Y te encontré llorando con el corazón en la mano.
Te he visto llorar. Y también he llorado como vos.
Todo esto va a salir en una radio seria…. ja ja. Es un chiste. Saldrá en Bahía Engaño.
–
Por Julio Dimol
























