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Plas y Coed cumple 82 años: la mujer que mantiene viva una tradición galesa en Gaiman

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Ana Chiabrando Rees está al frente de una de las casas de té más emblemáticas de Gaiman. Este 13 de agosto, Plas y Coed cumple 82 años entre recetas familiares, cinco generaciones y una historia que convirtió una mesa de té en parte de la identidad de la localidad.

Hay negocios que venden productos y hay otros que terminan formando parte de la memoria de un lugar. Plas y Coed pertenece a los segundos.

Este 13 de agosto, la tradicional casa de té de Gaiman cumple 82 años y llega al aniversario con cinco generaciones vinculadas a una misma tradición: recetas familiares, repostería galesa, historias y una mesa alrededor de la que pasaron vecinos, familias y visitantes.

Hoy, esa historia tiene un rostro: Ana Chiabrando Rees, la mujer que está al frente de Plas y Coed y que representa a una nueva generación de una familia ligada durante décadas a la casa de té.

La propia casa de té resumió el aniversario en una publicación que funciona casi como una declaración de principios:

“82 años de compartir antiguas recetas, historias, generaciones, visitantes y una tradición que amamos y respetamos”.

Plas y Coed: todo comenzó en Gaiman, en 1944

Plas y Coed abrió sus puertas el 13 de agosto de 1944.

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El origen estuvo en las preparaciones caseras de la familia y en una costumbre que comenzó de manera casi informal. Dilys Owen de Jones elaboraba tortas para casamientos, dulces y mieles. Las amigas que volvían de hacer compras en Trelew comenzaron a llevarle encargos y, después, a reunirse alrededor de una mesa de té.

La costumbre terminó transformándose en un pequeño salón.

Con el paso de los años, aquel espacio familiar se convirtió en una de las casas de té tradicionales de Gaiman y en una referencia de la gastronomía vinculada a la herencia galesa de la localidad.

El nombre también forma parte de esa historia. Plas y Coed significa “lugar en el bosque”, una denominación que la familia conserva como parte de la identidad del emprendimiento.

Cinco generaciones alrededor de una misma mesa

Hay una frase de la publicación de aniversario que resume el desafío de cualquier emprendimiento familiar que atraviesa ocho décadas:

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“La misma tradición y las mismas recetas.”

Plas y Coed habla hoy de cinco generaciones vinculadas con esa historia. No se trata solamente de una sucesión familiar: detrás de cada generación hay conocimientos, preparaciones, formas de trabajar y una determinada manera de recibir a quien se sienta a tomar el té.

Ana Chiabrando Rees es actualmente la responsable del establecimiento y representa la continuidad de esa historia familiar.

En la casa conviven así dos tiempos: el de una tradición que comenzó en 1944 y el de una actividad que necesita adaptarse todos los días para seguir funcionando.

Porque conservar una receta durante décadas no significa solamente repetir sus ingredientes. También implica conseguir materias primas, mantener técnicas de elaboración, adaptarse a nuevas exigencias y encontrar la manera de que una tradición siga teniendo sentido para quienes llegan hoy.

El sabor de una tradición que necesita tiempo

La repostería es uno de los lugares donde esa continuidad se vuelve más visible.

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Torta galesa, scones, tartas, panes y otras preparaciones forman parte del servicio de té. Pero algunas historias son todavía más particulares.

Una de ellas es la de la levadura de lúpulo que la familia logró conservar a través del tiempo.

Según contó Ana Chiabrando en una entrevista a El Valle Online, el lúpulo provenía de una planta que se mantuvo en el patio familiar y cuya preparación requería varios días.

Es una buena imagen para entender qué significa hablar de tradición gastronómica: hay recetas que no pueden apurarse.

También están las pica bach, unas galletitas tradicionales galesas que forman parte de la propuesta de Plas y Coed y que la familia llevó en 2026 a una feria gastronómica nacional para representar a Chubut.

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Son pequeñas preparaciones, pero cuentan una historia mucho más grande: la de una comunidad que mantiene parte de su identidad también a través de lo que cocina y comparte alrededor de una mesa.

Gaiman también se cuenta desde una mesa

La historia de Plas y Coed no puede separarse de la de Gaiman.

La localidad conserva una identidad fuertemente vinculada con la inmigración galesa llegada a Chubut desde 1865. Las capillas, el idioma, las celebraciones, las reuniones comunitarias y la gastronomía forman parte de una herencia que todavía puede encontrarse en la vida cotidiana.

Las casas de té se transformaron, además, en uno de los principales puntos de encuentro entre esa tradición y el turismo.

En Plas y Coed, esa relación aparece cada vez que una familia local comparte una mesa con visitantes que llegan desde otras ciudades o desde otros países para conocer una parte de la cultura galesa de la Patagonia.

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Por eso, los 82 años no son solamente una cifra comercial.

Son también 82 años de historias acumuladas alrededor de una mesa.

La tradición también tiene que sobrevivir al presente

Mantener una empresa familiar durante ocho décadas no significa vivir solamente del pasado.

Los costos, la estacionalidad turística, los cambios en los hábitos de consumo y las nuevas generaciones obligan a tomar decisiones que las primeras responsables del salón probablemente nunca imaginaron.

El desafío para Ana Chiabrando Rees es sostener la identidad sin convertirla en una pieza de museo.

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La tradición, en ese sentido, no está solamente en una receta antigua. Está en decidir qué conservar, qué adaptar y qué transmitir a quienes continúen la historia.

Ese proceso explica por qué una casa de té que nació en 1944 puede seguir siendo reconocible más de ocho décadas después.

82 años después, la mesa sigue puesta

Plas y Coed llega a este 13 de agosto de 2026 con una historia que comenzó con preparaciones familiares y encuentros entre amigas y que terminó convirtiéndose en parte del paisaje cultural de Gaiman.

Cinco generaciones aparecen ahora como parte de ese recorrido.

Y detrás de cada una hay algo más difícil de conservar que un edificio o una marca: una manera de hacer las cosas.

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Las recetas, las historias, los visitantes y la tradición que la propia familia reivindica en su aniversario siguen encontrándose alrededor de la misma idea.

Una mesa.

Un té.

Y una historia que, 82 años después, todavía se sigue sirviendo.

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