Novedades
Liderazgo intergeneracional: el arte de dejarse superar

Durante mucho tiempo, se pensó que liderar era tener todas las respuestas. Ser quien marca el camino, quien guía desde la experiencia, quien sostiene al equipo en momentos de crisis. Pero los tiempos cambian, y con ellos, las formas de liderazgo que verdaderamente impactan.
Hoy sabemos que liderar también es escuchar, ceder, transformarse. Y en especial, cuando el equipo está conformado por generaciones distintas, liderar exige una habilidad tan estratégica como emocional: saber dejarse superar.
¿Qué significa liderar en clave intergeneracional?
Significa entender que los más experimentados suelen tener el mapa, los recursos, los contactos y hasta la estructura organizacional. Pero quienes recién llegan traen la energía vital, la intuición tecnológica, el pulso del cambio. Traen preguntas nuevas. Y eso, si no se recibe con apertura, puede vivirse como amenaza.
Pero no lo es. Es una oportunidad. El verdadero líder intergeneracional es quien no teme perder protagonismo, porque su propósito está más allá de su figura.
Como se advierte en estudios sobre programas intergeneracionales, la convivencia entre personas de distintas edades permite derribar estereotipos, resignificar roles y fortalecer vínculos. Lejos de diluir el liderazgo, estos vínculos lo enriquecen (Gutiérrez Sánchez & Hernández Torrano, 2013).
Los desafíos del liderazgo que evoluciona
Liderar en contextos intergeneracionales implica, sobre todo, un trabajo interno. No se trata solo de gestión, sino de madurez emocional. De poder hacer espacio a otro sin desaparecer uno mismo. De sostener los vínculos incluso cuando lo nuevo incomoda.
Algunos de los desafíos más visibles:
● Dejarse superar: permitir que alguien transforme tu método y lo lleve más lejos.
● Acompañar sin imponer: ofrecer tu experiencia como guía, no como dogma.
● Sostener vínculos en momentos de crisis: cuando la tensión aparece, no responder desde el ego, sino desde la empatía (después de todo, vos ya pasaste por esto).
● Acompañar los procesos individuales: entendiendo que cada quien aprende distinto, y que el tiempo del otro no es tuyo.
Este último punto es central. Porque si lo que enseñás no puede ser transformado por su usuario, se vuelve obsoleto. Como un software que no permite ser actualizado. Como un método que se resiste al contexto. Si no delegas con empatía y apertura, tu legado muere con vos.
–
Lucía Castelló es Licenciada en Recursos Humanos y especialista en Análisis de la Conducta. Cofundadora de Talent Connections y cocreadora de Emprendete (podcast y programa de RSE), combina su experiencia en docencia, investigación y desarrollo organizacional para acompañar a empresas y profesionales en procesos de transformación humana y estratégica.
























