Difícil situación para las familias de Cooperativa Textil Dolavon

Un centenar de familias que trabajan en la Cooperativa Textil Dolavon solicitan ayuda para gestionar beneficios debido a la difícil situación económica que enfrentan. La producción de hilados se limita actualmente a la venta a dos firmas de Buenos Aires. Sin embargo, el aumento de los costos dificulta el pago de los sueldos y los servicios de energía y gas.

Héctor Montoya, presidente desde el año 2020, mencionó a Fm El Chubut que la empresa textil se convirtió en cooperativa en el año 2014, cuando 60 operarios decidieron apostar por este sistema. En la actualidad, cuenta con un centenar de trabajadores, hombres y mujeres, todos residentes de la localidad.

Situación actual

El momento actual es complejo para la Cooperativa Textil Dolavon, ya que ha sido afectada por la inflación y también está monitoreando de cerca una instancia judicial enfrenta al riesgo de remate.

Montoya expresó que están enfrentando dificultades con el pago de los sueldos y los servicios debido a que los dos clientes actuales están realizando pedidos de manera pausada debido a la falta de ventas.

Uno de los mayores problemas que afecta a la cooperativa es el costo creciente de la energía y el gas, que aumentan cada cuatro meses y representan una carga económica significativa.

En este contexto Montoya solicitó ayuda a las autoridades competentes para aliviar esta situación y agilizar la obtención de beneficios que ayuden a la cooperativa a superar sus dificultades financieras.

La Cooperativa Textil Dolavon ha buscado apoyo en el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), pero aún no ha recibido respuesta. Han mantenido diálogos con candidatos y con el intendente, Dante Bowen, en busca de soluciones. Los miembros de la cooperativa expresaron su esperanza de “poder llegar hasta fin de año”.

El trabajo

La producción mensual promedio de la cooperativa es de 70 mil kilos de hilo.

Hay máquinas hilanderas industriales, una peinadora, una vaporizadora, máquinas retorcedoras y una máquina para hacer las bobinas de hilo.

Cada máquina está diseñada para diferentes procesos, desde la conversión del «top» hasta la obtención del hilo final.

Actualmente, los principales clientes son Saumax (con la denominación «Mía») y Otranto (con la denominación «LHO»), ambos ubicados en Buenos Aires.

La cooperativa compra los tops teñidos de proveedores externos y realiza el proceso de hilado.

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