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Investigador de Puerto Madryn estudia los hongos que ayudan a regular el clima del planeta

Nahuel Policelli integra una red científica internacional dedicada a estudiar las conexiones subterráneas entre plantas y hongos. Desde Chubut investiga invasiones biológicas en el Río Chubut y los bosques andinos, con posibles aplicaciones para la restauración de ecosistemas.
Bajo la superficie de los bosques, la estepa y las costas del Río Chubut existe un mundo invisible que influye en la salud de los ecosistemas y en la capacidad del planeta para almacenar carbono. Comprender cómo funciona esa red es uno de los objetivos del trabajo que desarrolla Nahuel Policelli, investigador del CONICET radicado en Puerto Madryn e integrante de la organización internacional Society for the Protection of Underground Networks (SPUN).
Desde el Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CENPAT), Policelli estudia los hongos ectomicorrícicos, organismos que viven asociados a las raíces de las plantas y que desempeñan un papel clave en los ciclos de nutrientes, la disponibilidad de agua y el almacenamiento de carbono en los suelos.
Una pieza clave frente al cambio climático
La importancia de estos organismos trasciende el ámbito académico. Según SPUN, los hongos micorrícicos participan en procesos que capturan aproximadamente 13 mil millones de toneladas de dióxido de carbono por año, una cantidad equivalente a cerca de un tercio de las emisiones globales generadas por combustibles fósiles.
Por ese motivo, científicos de distintos países trabajan para comprender mejor cómo estas redes subterráneas influyen en el funcionamiento de los ecosistemas y en la regulación del clima.

Policelli integra esa red global como Science Associate de SPUN y mantiene vínculos académicos con Boston University, donde realizó una etapa central de su formación posdoctoral.
Del Río Chubut a los bosques andinos
Una de sus líneas de investigación se desarrolla en las costas del Río Chubut, donde analiza cómo los hongos del suelo pueden facilitar o dificultar la expansión de sauces no nativos que desplazan a especies autóctonas.
El proyecto recibió financiamiento de la Fundación Williams y busca comprender mejor los procesos biológicos que ocurren bajo tierra para aportar herramientas de manejo y restauración ambiental.
El investigador también estudia el avance de pinos exóticos sobre ambientes naturales de la Patagonia. Sus trabajos, publicados en revistas como New Phytologist y Plant and Soil, muestran que estas especies no llegan solas: en muchos casos avanzan junto a hongos invasores que modifican las comunidades biológicas del suelo y alteran el funcionamiento de los ecosistemas.
Restaurar los ecosistemas del futuro
Las investigaciones de Policelli apuntan a desarrollar estrategias de restauración ecológica más efectivas en áreas afectadas por especies invasoras, incendios o degradación ambiental.
Entre las posibles aplicaciones se encuentra el uso de hongos nativos para favorecer la recuperación de bosques y evitar que determinadas especies invasoras encuentren condiciones favorables para expandirse. Según plantea Policelli en su trabajo publicado en Frontiers in Forests and Global Change, el uso de hongos ectomicorrícicos no invasores como inoculantes en nuevas plantaciones puede ser una alternativa para dificultar la invasión de pinos.
SPUN señala que los hongos micorrícicos son críticos para mantener la salud de los ecosistemas y que su rol en la captura de carbono los convierte en un recurso clave frente al cambio climático, una perspectiva que orienta buena parte de la agenda de investigación de Policelli en Chubut.
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