Columnista
Orcas, abuelas y el valor de la experiencia

Una reflexión en el Día Provincial de la Orca
Me llamo Laura Guindin y vivo en Playa Unión, Chubut, una pequeña localidad costera de la Patagonia argentina.
Soy abogada de profesión, especializada en Derecho Animal, pero, sobre todo, apasionada por las orcas. Esta pasión me ha llevado a viajar por el mundo para conocer distintas familias de estos animales y aprender sobre ellas a través de la ciencia y la observación.
Aquí, en Chubut, cada 16 de marzo, Punta Norte —en Península Valdés— se viste de gala para celebrar el Día Provincial de la Orca. La fecha conmemora el último avistamiento de Mel, una de las orcas más emblemáticas de nuestras costas, cuya técnica de caza dio la vuelta al mundo.
Con el inicio de la temporada, la presencia de estos animales vuelve a atraer a científicos, fotógrafos y amantes de la naturaleza de todo el país y del exterior.
Lo que hace únicas a las orcas de la Patagonia es su técnica de varamiento intencional para capturar presas, una estrategia de caza que exige una precisión extraordinaria y que se transmite de generación en generación.
Pero más allá de ser los depredadores tope del océano, las orcas representan una especie cuya estructura social es tan compleja como fascinante.
Hoy, en el marco de esta celebración, las invito a mirarlas desde una de sus facetas más sorprendentes: la menopausia y el llamado “efecto abuela”.
La menopausia en el reino animal
La menopausia suele considerarse una rareza biológica. En la mayoría de los animales, las hembras se reproducen hasta edades avanzadas y mueren poco después.
Sin embargo, las mujeres humanas y un pequeño grupo de cetáceos dentados —entre ellos las orcas, belugas, ballenas piloto, narvales y cachalotes— siguen un camino diferente: dejan de reproducirse mucho antes del final de sus vidas y pueden vivir décadas después de dar a luz a su última cría.
Las orcas, de hecho, en libertad, tienen una esperanza de vida notablemente larga. Las hembras pueden alcanzar los 80 o 90 años, mientras que los machos suelen vivir entre 60 y 70.
Tras una gestación de aproximadamente 18 meses, nace una cría que tardará más de 15 años en alcanzar la madurez reproductiva.
La “hipótesis de la abuela”
¿Por qué la evolución favorecería una vida tan larga sin reproducción?
Aunque humanos y orcas parecen tener poco en común —su último ancestro compartido vivió hace unos 90 millones de años— investigaciones recientes muestran que ambas especies han llegado de forma independiente a soluciones sorprendentemente similares.
En los humanos, una de las explicaciones más aceptadas para la menopausia es la llamada “hipótesis de la abuela”. Según esta idea, las mujeres postreproductivaspueden aumentar su éxito evolutivo no teniendo más hijos, sino ayudando a sus descendientes —especialmente a sus nietos— a sobrevivir.
Diversos estudios en sociedades tradicionales han demostrado que la presencia de abuelas mejora significativamente la supervivencia infantil, sobre todo en etapas críticas del desarrollo.
Sorprendentemente, algo muy parecido ocurre en las orcas.
Las hembras de esta especie dejan de reproducirse hacia el final de su tercera o el comienzo de su cuarta década de vida, pero pueden vivir muchos años más. A diferencia de la mayoría de los mamíferos, las crías de orca no abandonan a sus madres al crecer: permanecen con ellas durante toda su vida.
Esto da lugar a sociedades familiares muy unidas, organizadas en torno a linajes maternos donde varias generaciones conviven y cooperan.
Las orcas abuelas comparten alimento, colaboran en la caza y transmiten conocimientos clave sobre el entorno, como la ubicación de zonas de alimentación especialmente productivas.
Este conocimiento acumulado resulta fundamental en años difíciles, cuando el alimento escasea.
Los estudios muestran que la pérdida de una hembra mayor aumenta el riesgo de muerte no solo de los nietos, sino también de los hijos adultos, especialmente durante períodos de baja disponibilidad de alimento. Esto revela que las abuelas no son figuras pasivas, sino verdaderos pilares sociales que fortalecen la estabilidad del grupo.
El paralelismo con los humanos es sorprendente. En ambas especies, la descendencia depende de cuidados prolongados, la vida social es compleja y el conocimiento se acumula a lo largo de los años.
En este contexto, la menopausia no aparece como un error biológico, sino como una estrategia evolutiva: al vivir más allá de la reproducción, las hembras mayores fortalecen sus familias y aumentan las posibilidades de supervivencia de las generaciones siguientes.
Así, las orcas nos ofrecen una ventana única a nuestra propia historia evolutiva.
Orcas, abuelas y una lección para nuestra sociedad
En las familias de orcas, las matriarcas más antiguas suelen ser las integrantes más importantes del grupo. Son las guías: quienes, en los momentos críticos, poseen el conocimiento necesario para que la familia sobreviva.
Tal vez esta historia también nos interpele como sociedad.
Vivimos en un mundo donde aquello que deja de ser “productivo” parece volverse prescindible. En ese contexto, las personas mayores —al igual que otros grupos vulnerables— muchas veces son evaluadas únicamente bajo una lógica de rendimiento.
Pero al observar la dinámica de las orcas surge inevitablemente una pregunta:
si la información es poder, ¿quién posee más poder que quienes han vivido, aprendido y acumulado experiencia durante más tiempo?
Vida en los tanques
Vale aclarar, que gran parte de este conocimiento sobre las orcas que he descripto, proviene del estudio de poblaciones libres. En cautiverio, en cambio, es casi imposible observar estas dinámicas sociales complejas.
En acuarios, las orcas suelen vivir en agrupaciones artificiales, con individuos de distintos ecotipos que nunca convivirían en la naturaleza. Allí no pueden desarrollar plenamente sus vínculos familiares, la cooperación ni la transmisión de conocimiento entre generaciones.
La maternidad en las orcas también es un proceso de aprendizaje social. Sin otras hembras que enseñen a cuidar y alimentar a una cría, las probabilidades de supervivencia disminuyen.
Todo aquello que hace de las orcas una de las sociedades más fascinantes del reino animal —la cooperación, el aprendizaje intergeneracional y el liderazgo de las matriarcas— simplemente no puede observarse en un tanque de concreto.
Palabras finales
Las orcas son mucho más que depredadores espectaculares del océano. Son sociedades familiares complejas, donde las abuelas cumplen un rol fundamental en la supervivencia del grupo.
Nos enseñan sobre el valor de la experiencia, la cooperación y el lugar que ocupan las generaciones mayores dentro de una comunidad.
Después de conocer esta historia,
¿cambió en algo la forma en que ves a las orcas?
Laura Guindin
Cel: 2804405144
IG: @laguindin
PAPERS CONSULTADOS:
Ellis, S., Franks, D. W., Nielsen, M. L. K. et al. The evolution of menopause in toothed whales. Nature 627, 579–585 (2024).
Marino, L. (2019). The culture of killer whales. Animal Minds, 62–69.
Nattrass, S., Croft, D. P., Ellis, S., Cant, M. A., Weiss, M. N., Wright, B. M., et al. (2019). Postreproductive killerwhale grandmothers improve the survival of theirgrandoffspring. Proceedings of the National Academy ofSciences of the United States of America, 116(52), 26669–26673.
























