Gaiman
Spuky: la lucha por liberar a un perro confinado en zoonosis de Gaiman

Desde abril, las autoridades de Gaiman han confinado al pitbull Spuky en un canil de 2×2 metros. Su tutor solo puede sacarlo unas pocas horas al día para caminar y limpiar su espacio. Este encierro prolongado ha generado preocupación entre un grupo de proteccionistas que busca que el perro regrese a su hogar bajo condiciones supervisadas y con el acompañamiento de un adiestrador.
El grupo que defiende a Spuky incluye a la Dra. Lorena Bilicic, directora del Observatorio del Derecho Animal de Argentina y autora de bibliografía sobre protección jurídica animal, su tutor, la abogada Dra. Bárbara Fernández de Trelew, y proteccionistas de la zona.
Marion Castillo, integrante del grupo, describió la situación en una entrevista con El Valle Online: “Estamos luchando para que Spuky pueda salir de las condiciones actuales. Su tutor ha trabajado con un adiestrador, pero el encierro lo está afectando gravemente. Queremos que vuelva a su hogar de manera segura”. Castillo resaltó que su grupo actúa motivado por el bienestar del animal.

El incidente y la preocupación de los vecinos
El problema comenzó en abril, cuando Spuky atacó a Lillo, lo que provocó una denuncia y su traslado a zoonosis. El intendente de Gaiman, Darío James, ha manifestado en varias oportunidades que la posible restitución del perro ha causado preocupación en la comunidad, especialmente entre los vecinos cercanos al Draig Goch Rugby Club. “No quieren que el perro vuelva al barrio. Consideran que representa un riesgo para los niños que asisten al club y viven en la zona”, explicó James en una entrevista radial.
Propuestas de los proteccionistas
Los proteccionistas sostienen que Spuky no tenía denuncias previas y que el ataque fue producto de un accidente tras un descuido en el cerramiento de su hogar. “Spuky siempre estuvo bajo el cuidado responsable de su familia. Lo que ocurrió fue una situación aislada, y creemos que su encierro prolongado solo empeora las cosas”, comentó Castillo.
El grupo también señala que Spuky, criado dentro de una casa y acostumbrado a dormir en una cama, ha pasado el invierno a la intemperie, sufriendo heladas y lluvias desde el 8 de abril. Las consecuencias de este encierro serán irreversibles si continúa. Los proteccionistas presentaron propuestas, incluyendo la supervisión de un adiestrador y mejoras en el hogar de su tutor, aunque las autoridades han hecho caso omiso a estas.
El conflicto legal y la postura de las autoridades
El intendente James subraya que su prioridad es la seguridad de los vecinos. Según sus declaraciones recientes, el caso se ha complicado por cuestiones legales. “La jueza que tomó el caso se declaró incompetente, y ahora el Tribunal de Faltas de Gaiman debe decidir. Mientras tanto, el animal seguirá en zoonosis”, afirmó. Aunque los proteccionistas ofrecieron alternativas, James insiste en que no permitirá que regrese al barrio sin garantías claras de seguridad.
Los proteccionistas, en contraste, cuestionan la falta de capacitación en derecho animal por parte de las autoridades locales. “Creemos que hace falta una capacitación en cuanto a la materia de derecho animal. Los animales tienen derechos, y en el caso de Spuky, estos están siendo vulnerados al someterlo a un sufrimiento innecesario dentro de este confinamiento que ya llega a medio año”, remarcaron.
A pesar de que el tutor de Spuky nunca se desentendió del tema y siempre estuvo dispuesto a hacerse cargo de la situación, el conflicto sigue sin resolverse.
Un desenlace incierto
A pesar de las tensiones, los proteccionistas mantienen que Spuky merece una oportunidad de rehabilitación. “Queremos que el caso se resuelva pronto y de manera justa. El encierro prolongado no es la solución”, concluyó Castillo. Ahora, el ejecutivo local deberá decidir cómo equilibrar las preocupaciones de la comunidad con los derechos de Spuky y su familia.
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