28 de Julio
Darío Zamarreño: de la agricultura en 28 de Julio al éxito global con “Percherón”

En la tranquila localidad de 28 de Julio, Chubut, Darío Zamarreño se inspiró para crear uno de los éxitos musicales más inesperados: “Percherón”. La canción, parte de la popular serie infantil “La Granja de Zenón,” ha alcanzado más de 1200 millones de reproducciones en plataformas digitales y se ha traducido a seis idiomas, llevando un pedazo de la Patagonia al mundo entero.
Zamarreño, quien combina su vida como músico y agricultor, encontró en las historias de su familia, especialmente de su padre, la base para componer “Percherón.” “Mi primer oficio fue agricultor, soy agricultor, también trabajo en eso,” comenta Darío, destacando su arraigo en la vida rural. El vínculo con los caballos Percherón, fundamentales en las labores diarias de la familia, inspiró la canción.
El impacto de ‘Percherón’
El éxito de “Percherón” refleja la autenticidad y el valor de las pequeñas historias de vida. Zamarreño admite con humildad que nunca imaginó que su composición alcanzaría tal repercusión: “No pensé que era la canción.” Sin embargo, su impacto ha sido global, con niños en ciudades tan distantes como Buenos Aires abrazando peluches de “Percherón” y cantando la melodía.
Otros éxitos y la importancia de la familia
Además de “Percherón,” Darío ha compuesto muchas otras canciones para “La Granja de Zenón,” como “Doña Pancha,” que también ha dejado su marca en la audiencia infantil. Aunque algunas de sus obras, como “Al Aguapato,” resultaron de colaboraciones, en este caso con Alejandro, su talento sigue siendo indiscutible.
La influencia de su familia ha sido fundamental en su carrera musical. Su hija mayor, Rocío, ha colaborado estrechamente con él, ayudándolo a grabar maquetas con su hermosa voz. “Ella canta muy lindo, y aunque no le gusta exponerse, me ayuda en eso,” explica Darío, quien valora enormemente la conexión artística que tienen.
De la agricultura a la música
A pesar de su éxito en la música, Darío sigue profundamente conectado con sus raíces rurales. El valle del río Chubut, con sus paisajes y la vida agrícola, sigue siendo su hogar y la fuente de muchas de sus inspiraciones. A través de su música, ha logrado fusionar su amor por la tierra con su pasión por el arte, creando una historia que, como él mismo dice, parece sacada de una película.

Hoy, Darío Zamarreño reside en 28 de Julio, pero recientemente visitó Córdoba para explorar nuevas oportunidades musicales. Durante su visita, grabó “Carita de Luna” con el grupo Guaraníes, otra muestra de su versatilidad como compositor. “Me crié escuchando cuarteto y vine a grabar a Pira Estudios, mirá si los sueños no se cumplen,” comenta con entusiasmo.
Darío Zamarreño sigue creando y trabajando en proyectos que, aunque tal vez no siempre se reconozcan de inmediato, dejan una huella duradera en quienes los descubren. Su historia demuestra cómo las raíces, el trabajo duro y la pasión por la música pueden trascender fronteras y tocar corazones en todo el mundo.
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