Dolavon
Viajan en motor home hasta Alaska y tomaron el té galés en la Capilla Ebenezer
El proyecto de los jóvenes de Lomas de Zamora se llama “Rodando hacia la libertad”.

Durante los festejos por el 156 aniversario del arribo de los colonos galeses a la Patagonia, para disfrutar del tradición té galés en la Capilla Ebenezer, esperaron por un lugar Flor Villalba y Juan Videla, quienes, en el mes de agosto, cumplen seis años de pareja en una casilla rodante.
El proyecto de los jóvenes de Lomas de Zamora se llama “Rodando hacia la libertad” y tiene un canal en YouTube en el que suben videos sobre la travesía que quieren hacer realidad hasta llegar a Alaska.

En dialogó con El Valle Online comentaron que la cuarentena los “agarró” por Córdoba y, en vez de pegar la vuelta, decidieron anclar en Embalse a la espera de que la nueva normalidad les permita seguir escalando. Luego decidieron bajar hasta Ushuaia y darle la vuelta a toda la Argentina mientras mejora toda la situación del Covid-19. Pero la idea de llegar a Alaska sigue intacta.
Juntando la moneda durante todo el año laboral, el primer viaje fue a Brasil señalaron al Diario Página 12, luego mochilearon por Colombia y después en las Islas Galápagos. Pero lo que los detonó y les cambió la bocha fue Costa Rica. “Ahí conocimos a varios argentinos que laburaban y vivían con poca guita, y a la vez nosotros veníamos saturados de trabajar todos los días hasta tarde y vernos poco. Nos levantábamos a las cinco de la mañana incluso los fines de semana”, detalla Flor, guardavidas y profe de natación, quien entonces madrugaba para ir a un club en Capital.
¿Qué hicieron, entonces? Tres cosas: se manijearon con canales viajeros de YouTube, pusieron fecha de salida y vendieron todo lo que tenían (auto, moto, muebles) para comprar una combi y convertirla en motorhome de cero. Juan es dibujante, ceramista y trabaja como escenógrafo de La Renga desde hace diez años, pero además de eso se da maña con la herrería y la carpintería.
Durante seis meses, Juan afectó los fines de semana exclusivamente a transformar la Mercedes Sprinter 310 modelo ’97 en un hogar con sus propias manos. Desde sacarle los catorce asientos hasta elevar medio metro una parte del techo porque no entraba parado. Además de hacer un baño con duchador, inodoro químico portátil, termotanque de seis litros y piso flotante de palet para que escurra el agua, o la cocina con una anafe de dos mecheros conectado a un tubo de gas de 10 kilos, bacha, alacena, estantes.
Mucho hierro, tornillo, remache, soldador, maderas varias, cemento de contacto, barniz, numerosas capas de aislante y hasta velcro, para evitar que se muevan espejos, utensilios y petates en los caminos más ásperos.
“Vimos muchos videos en YouTube, y decíamos: ‘Si ellos pudieron viajar, por qué no nosotros?’. No era gente rica ni nada de eso. Investigamos un montón y eso nos dio mucho coraje”, dice Flor. Y Juan agrega: “Hay gente que espera a recibirse, jubilarse o comprarse algo. Siempre están esperando algo para hacer el viaje… y nunca lo hacen. Nosotros planeamos una fecha para irnos con lo que teníamos. Y si no lo teníamos… lo conseguiríamos en el viaje”.
La caravana comenzó el 1º de marzo desde Lomas de Zamora hacia el pueblo bonaerense de San Miguel del Monte, donde ranchearon frente a la laguna. Luego encararon hacia Rosario y se apostaron en la ribera del río Paraná. Y la escala siguiente fue en la zona de Embalse Río Tercero, del Valle de Calamuchita, cinco días antes del decreto de aislamiento social, preventivo y obligatorio. “La cuarentena nos obligó a cambiar nuestros planes, aunque nuestro gran sueño era salir de Buenos Aires… y lo conseguimos”, banca Flor.
Muchos les preguntaron cómo se financian y monetizan, más aún en cuarentena. “Nunca pensamos este viaje como vacaciones y la idea siempre fue trabajar: por las dudas trajimos un plan B, uno C y otro D”, se ataja Juan, quien en pleno viaje hizo dibujos para el último video de La Renga.
En distintas cajuelas (e incluso en el techo) hay fibras, aerógrafos y una máquina para hacer tatuajes hasta soldadora, amoladora, lijadora, caladora. También una camilla para hacer masajes y rehabilitación. Así los dos pegan laburos a la espera de que las rutas se vayan aclarando.
En el medio de todo ese tiempo entre el laburo y la contemplación (también el orden y el mantenimiento mecánico de la casilla, gran temor de cualquier viajante), también el contenido audiovisual para el canal de YouTube que les lleva otro tirón. Es una habilidad que Flor incorporó durante el viaje: “Aprendí a los golpes: primero editaba en el celu durante muchos horas, me dolía la cabeza y quedaba bizca”.
Pandemia
Por otro lado, puntualizaron que “la pandemia nos hizo replantear la ruta de viaje, ya que en un principio nuestra idea era salir de Buenos Aires hacia el norte y ahí subir por Brasil tratando de recorrer la mayor cantidad de países del continente hasta llegar a Alaska, pero decidimos bajar hasta Ushuaia y darle la vuelta a toda la Argentina mientras toda la situación del Covid-19 se mejora”.
Continuando, expresaron que el viaje arrancó el 1 de marzo de 2020 en Lomas de Zamora. “De ahí estuvimos unos 10 días en la laguna de San Miguel del Monte, luego llegamos a Rosario y de ahí a Embalse donde estuvimos toda la cuarentena. Una vez que se pudo volver a circular bajamos por la Ruta 40 a la altura de Mendoza, llegando a Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz hasta llegar a la Isla de Tierra del Fuego. Allí paramos 50 días en la Isla de Tierra del Fuego y comenzamos a subir por la ruta 3 hasta que llegamos a Comodoro Rivadavia, y la idea es seguir subiendo por la Ruta 3 y recorrer todo el norte del país”.
























