Sociales
Batalla de ideas: desafiante charla de Alberto Benegas Lynch (h)
Participaron varios jóvenes de Gaiman, Dolavon, Playa Unión y la cordillera.

Días atrás, el reconocido académico, abogado y profesor, Alberto Benegas Lynch, brindó una charla de la que tomaron parte varios jóvenes del valle inferior y la cordillera, además de un amplio público hispanoparlante. Tuvo gran alcance gracias a su transmisión por internet, donde hubo un desafío hacia la audiencia para librar la “batalla de las ideas”. El evento además sirvió para hacer notar un despertar de la cultura liberal en Chubut. Fue organizado por el Círculo de Ingenieros y promovido por la Fundación Libertad y Progreso.
Benegas Lynch (h), es el autor de la definición más conocida del liberalismo en habla hispana: “es el respeto irrestricto por el proyecto de vida de los demás”.
En su introducción, sostuvo sobre su célebre concepto que “esto no quiere decir que uno adhiera a los proyectos de vida de otros. La prueba de fuego de tolerancia es justamente cuando no compartimos el proyecto de vida del vecino. Y que solo se justifica el uso de la fuerza cuando hay lesión de derechos y libertades”. Agregó que “es invivible cuando uno se pone con el dedito a imponer que se debe hacer y que no”.
Entre los varios temas abordados, el doctor Benegas subrayó la importancia de tener la valentía de discutir sobre los temas de fondo y no permanecer detenidos en los temas de coyuntura.
Desafío en Educación y cultura
Tras esa advertencia, explicó que “educación es transmitir valores y principios compatibles con el respeto recíproco. A muchos les puede resultar chocante, pero recuerden lo que dijo John Stuart Mill, que las buenas ideas pasan por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción”.
En ese sentido, fue directo a la estructura actual y se preguntó: ¿es realmente compatible con la transmisión de esos principios el tener esas oficinas gubernamentales que se denominan Ministerios de educación y Cultura? ¿Para qué diablos existen esas oficinas gubernamentales llamadas Ministerios? ¿para imponer estructuras curriculares, para establecer pautas curriculares? ¿No es eso una cachetada a la inteligencia? La educación es por naturaleza un proceso abierto en un contexto evolutivo de prueba y error, nadie tiene la precisa de qué es lo que hay que educar”.
Sobre las instituciones que contienen las carreras académicas, las escuelas primarias y secundarias, explicó que “si hay que acreditar carreras (títulos), como muchas de ellas requieren la certificación, me parece importante recordar lo que ocurría en las primeras colonias en EEUU que no existían los ministerios de educación, existió la secretaría de educación que impuso el presidente Jimmy Carter y que Ronald Reagan intentó -sin éxito- erradicar”. Sobre la propuesta distinta al estatismo educativo que impera en Argentina, mencionó que “esas eran academias e instituciones privadas que acreditaban. Necesitan estar en competencia y en auditorias cruzadas permanentemente en búsqueda de la excelencia”, remarcó.
Siguiendo los mismos conceptos, cuestionó: “¿Qué es eso de la educación pública? Quisiera aclarar que eso es un disfraz, es una cosmética para no decir lo que en verdad está detrás de eso que es la educación estatal. Pero, como suena mal hablar de educación estatal, -de la misma manera que suena pésimo hablar de periodismo estatal, historia estatal, teatro estatal, etc-, se disfraza en la educación pública. Tenemos que tener en cuenta, para ser rigurosos semánticamente, que la educación privada también es para el público. De manera que educación pública no quiere decir nada. Es educación estatal”.
A favor de los docentes
En un tramo de su interlocución, el máximo exponente de las ideas de la Libertad hizo una encendida defensa de las personas que trabajan en la docencia, por sobre el sistema que los embreta.
“Qué pasa con la educación estatal? Aclaro que esto no va para nada en desmedro de profesores, profesoras, maestros y maestras muy abnegados y eficientes en la órbita estatal. Todos hemos pasado por esas circunstancias y damos fe. Yo escupiría para arriba si dijera que el problema está en los docentes estatales. Yo he sido profesor titular en cinco carreras en la UBA, en ciencias económicas, en ingeniería, fui profesor titular de economía, derecho, sociología y en el departamento de filosofía y letras, no es eso a lo que me refiero, estaría escupiendo al cielo. No es eso a lo que me refiero”, reconoció y definió: “me refiero a lo que en Ciencia Política bautizó Garrett Gardin como La Tragedia de los Comunes, publicada en 1968: `lo que es de todos no es de nadie`. Pero es algo que viene de 400 Antes de Cristo, cuando Aristóteles refutó el comunismo de Platón, él refutó la tragedia de los comunes: lo que es de todos no es de nadie”.
El maestro Benegas siguió: ¿Cómo puedo ilustrar esto? Estarán de acuerdo con que no es lo mismo cómo se toma café y como se encienden las luces cuando nosotros tenemos que pagar las cuentas respecto de cuando obligamos a que otros las paguen con el fruto de su trabajo. Ese es el problema de la institución estatal de educación, no es la ineficiencia de muchos profesores, sino la administración de los recursos, en algo tan delicado como es la educación, que debe estar completamente por fuera de la órbita de la política, la politización no tiene nada que hacer cerca de algo tan sagrado como la educación”, exclamó.
El profesor insistió en la necesidad de tener una mente abierta frente al dilema de la educación estatal que está en caída libre. “¿Cuál sería la solución? Tenemos que liberarnos del espíritu conservador, en el peor sentido de la palabra, los que están enredados en telarañas mentales que no pueden salir del status quo que no pueden imaginar algo nuevo. Tenemos que hacer el ejercicio mental y trabajar las neuronas e imaginar cosas nuevas”, desafió.
“Muchas veces pretendemos hacer bien, algo que está mal. Por ejemplo, tener `un buen ministro de educación y cultura`. Eso es un gravísimo error. No hay tal cosa como un `buen ministro de educación y cultura`, sino que es la ausencia de esos ministros lo esperable en un sistema compatible con una sociedad abierta”.
Profesores al frente
Sin medias tintas, propuso directamente vender los lastres estatales. “Propongo vender todas las instituciones estatales relacionadas a la educación. ¿A quienes? al mismo claustro de profesores que está hoy en funciones, y en un rapto de entusiasmo, diría ¡regalárselos!. Y en ese mismo momento, toda la politización cambia radicalmente en la administración de recursos. Cómo se puede hacer con las personas que tienen condiciones intelectuales, pero no tienen suficientes recursos como una política de transición. Creo que se puede aplicar lo que sugirió Milton Friedman –Premio Nobel de economía- y son los vouchers. Los vouchers son los créditos educativos. Es decir, a esa persona calificada intelectualmente pero que no tienen ingresos, darle los recursos para que pueda aplicar”.
Sobre eso de darle los recursos, lo explicó desde la filosofía liberal que desecha cualquier tipo de violencia, incluso, la de cobrar impuestos para financiar coactivamente determinados programas estatales. “Estoy seguro que aquí hay un punto clave de la lógica. Del hecho que digamos que unos deban financiar la educación de otros, no se desprende que deba haber instituciones estatales, puesto a que el candidato (beneficiarios), va a elegir libremente entre todas las instituciones privadas, cuál es la que mejor le agrada para aplicar. Esto como una medida de transición para demostrar que es mucho más eficiente y productivo financiar la demanda y no la oferta”, opinó.
Casi el mismo tiempo de su exposición, dedicó para atender y responder preguntas. En todo momento, instó a los oyentes a “ponerse en abogados del diablo” e intentar discutir con él, desafiar el orden de sus ideas “y si alguno no está de acuerdo, que proponga otra cosa”, propuso el referente liberal. Hubo un respetuoso y sustancioso debate, del que el doctor Benegas, fue promotor para que se expresen los distintos puntos de vista y matices.
Redacción/ Meirion Griffiths/

























Fernando Javier Saldivia
10 junio, 2021 at 14:55
Excelente artículo que refleja el pensar de una de las mentes brillantes de nuestra época, un libre pensador que no impone , al contrario escucharlo es un placer que termina en muchos casos efectuando un cambio de paradigmas.
Saludos Ing. Fernando Saldivia