Gaiman
Alvino y una historia de 30 años en Vialidad Provincial
Esta semana Alvino Velázquez de Gaiman inició su etapa de jubilación y comparte su historia a través de El Valle Online.

Esta semana Alvino Velázquez de Gaiman inició su etapa de jubilación luego de 30 años cumpliendo servicios en Vialidad Provincial.
El vecino del barrio Gaiman Nuevo nació hace 63 años en Paso de Indios. Los hijos son Germán, Irene, Paola, Nilda y Héctor que falleció hace cuatro años. Además tiene una sobrina que es hija del corazón. Noemí de 25 años. La criaron desde el nacimiento porque su madre tenía un problema de discapacidad. Mientras que el total de nietos es alrededor de una docena, y hace poquitos días conoció a una ñietita “muy esperada”.
Alvino antes se dedicaba a reparar de vehículos. Hoy lo hace de hobby. “Me gusta comprar autos usados, hacer mecánica y dejarlos en condiciones para revenderlos. Pero en este momento hasta donde me permite la tecnología” resalta en diálogo con El Valle Online.
Además, en su tiempo libre le gustaría recorrer lugares que no conoció. Es que durante los 32 años que trabajó para el cuidado de las rutas y de los caminos “por ejemplo, no conocí la Reserva de Pingüinos de Punta Tombo” reconoce.
Pero al reciente jubilado le gusta la soledad. El campo. El silencio. El grito de un zorro. El relincho del guanaco. Algo que siempre disfrutó en cada una de las campañas de Vialidad Provincial. En esa época eran 22 días por 4 de franco. “No tuve pretensiones, la idea era trabajar y mantener una familia” resalta el jubilado de 63 años que aprendió a usar el pico y la pala. Luego la cargadora, el camión y hasta fue sereno.
Alvino siempre se levantaba temprano. Por pocos minutos solía ganarle al capataz. Le gustaba tomar unos mates tranquilo. Hasta que una mañana sufrió un accidente. Un desgarre del disco. Por levantar un tubo de 45 kilos de gas. Nunca le gustó ir al médico. Pero finalmente tuvo que aceptar un mes de rehabilitación y un “parate” en Vialidad Provincial.
Alguien de quien aprendió, es Gelacio Roberts. “Lo respeto mucho a mi jefe. Trabajaba por derecha. Una persona seria. Una persona como tiene que ser. Un señor jefe. Mis compañeros muchos hoy se dan cuenta que tendría que estar” reconoce.
Marcas
Una de las historias “difíciles” que lo marcaron al jubilado de Vialidad Provincial fue auxiliar a una pareja de turistas brasileros. Ese día, llovía a cántaros, y se habían formado lagunas sobre la Ruta Provincial 32. Iba manejando un camión Doger 800. Luego de una curva se encontró con un automóvil accidentado, y un camión que estaba haciendo de auxilio. Le dijeron que estaba todo bien y entonces Alvino continuó su viaje.
Luego de recorrer unos 10 km, por el espejo retrovisor, el camionero de Gaiman observó un auto que le hacía cambio de luces. Era el del accidente. “Paré. Era el brasilero. Por suerte se hacía entender, hablaba algo de español y me pregunto dónde estaba el hospital más cercano porque su señora se había descompuesta” recordó. El primer nosocomio distaba unos 60 km. “Entonces al mirar por la ventanilla me di cuenta de que estaba grave. Así que le digo que mejor llamaba por el transmisor a la delegación central para que envíen una ambulancia”. En ese momento la mujer se desvaneció, y a los pocos minutos falleció. “Fue un momento muy difícil” recuerda.
Tras lo sucedido el turista se adelantó porque quería hacer los trámites para poder llevarse el cuerpo de su señora a Brasil. Entonces Alvino coordinó por radio para que se encontrara con la ambulancia en la estación de servicio. Ese mismo día, y siendo el único testigo del trágico desenlace, brindó su declaración por teléfono. Esto le permitió al hombre poder viajar ese mismo finde semana a su país.
La cosa es que Alvino nunca volvió a ver al brasilero. Ni siquiera tenía su contacto. Hasta que un día empezó a recibir llamados de felicitación. Eran de sus compañeros de trabajo y de personas de distintos lugares. El turista, en agradecimiento, había publicado una solicitada en el diario.
Ejemplo
Un día Alvino encontró una billetera en medio de la ruta. “Tenía documentos y bastante efectivo en dólares y euros” recuerda. A lo lejos, en medio del campo, observó un campesino a caballo que se alejaba a toda prisa. Pero no logró que lo escuche.
Al llegar a su casa, le comentó a su familia lo que había encontrado y que lo iba a devolver porque no les pertenecía. Es así que enseguida logró comunicarse por teléfono con su dueño, una persona muy conocida del sector de la flota amarilla, y propietario de La Maciega. El hombre no tardó ni media hora en arribar a Gaiman. “Al llegar, le dije que revise la billetera, y me respondió <no favor>. Estaba conforme con la devolución de todos los documentos. Era lo de más valor para él. Así que al irse me dice <contá conmigo para lo que sea>”.
Luego de un tiempo el jubilado se comunicó con el empresario para solicitarle trabajo para uno de sus hijos. “Porque siempre hacían changuitas” señala. Una vez en la entrevista le confirman que hacía pocos días había ingresado su sobrino de la cordillera. “Pero no era mi sobrino, y bueno… si hubiera sido otra persona lo habría hecho echar. Pero dije, espero que cumpla” pensó el jubilado.
Luego de un tiempo Alvino tuvo la oportunidad de conocer al “supuesto” pariente. Fue en un campamento de Vialidad Provincial. Hoy es su compañero de trabajo. “Nunca le comenté ni le dije nada. Yo estaba contento porque había conseguido un trabajo a través de mi. Y hoy en día sigue trabajando” resalta.
Agradecido
Alguno es muy agradecido de Vialidad Provincial porque “Es un trabajo muy lindo”. También de sus compañeros siendo que en 31 años “jamás” tuvo un problema. “Es que uno conoce al compañero de trabajo quizás más que a la familia; porque convivís con ellos” reconoce.
También pudo conversar con algunos jóvenes, y su augurio es que “sigan luchando por la vialidad, que no desapareza”. Además, resalta que “Es su fuente de trabajo, lo fundamental, y da muchos beneficios a los pobladores”.
También hace hincapié en “saber” respetar al jefe. Al capataz. “Porque nosotros somos empleados. Porque la forma de trabajar, para los que salen adelante, es tirando todos para el mismo lugar” enfatiza.

























Luis Ariel Gonzalez
5 noviembre, 2020 at 11:05
Gelasio robert tuve la oportunidad de trabajar con el cuando hicimos algunos tramos de la ruta 7 yo trabajaba para la empresa L.A.L una gran persona y muy trabajadora esa es la gente que hace falta ahora