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¿Cómo te puede ayudar la IA a repensar tu liderazgo?

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En una paradoja cada vez más evidente, el esfuerzo por entrenar inteligencias artificiales para que imiten a los humanos puede estar enseñándonos algo mucho más valioso: a liderar mejor, a comunicarnos con más claridad y a comprender la singularidad de cada persona que trabaja con nosotros.

Un reciente experimento de la Universidad Carnegie Mellon puso en marcha una empresa ficticia compuesta exclusivamente por agentes de IA. ¿El objetivo? Medir su capacidad para realizar tareas laborales cotidianas. Dejemos a libre interpretación el resultado: Los agentes más avanzados apenas lograron completar el 30% de las tareas propuestas.

Algunos pueden verlo como una limitación técnica. Yo veo ese “fracaso” como una lección poderosa: En el artículo explican que las “las órdenes se comunican en lenguaje natural, como si fueran dadas a un empleado humano. Ejemplo: “Accedé a la wiki, encontrá el repositorio, clonalo y levantá el servidor”. Esto puede ser muy claro para algunos humanos. Otros estarían perdidos. ¿De qué depende? De su experiencia, bagaje cultural, lenguaje, conocimiento. Los modos de proceder para realizar una misma tarea son tan variados como humanos en la tierra. Sin ir más lejos, pensemos en pedirle a un grupo de personas que saluden, todos lo harán distinto, incluso con sesgos emocionales que dependen de su estado anímico y se traducen en su lenguaje corporal, en la entonación de su voz. Por escrito, aunque es más difícil, el lenguaje ha evolucionado para dar paso a íconos, emojis, el uso de mayúsculas, la deformación de palabras para marcar una emoción, e incluso un trasfondo cultural.

Entonces, si la consigna no es clara, la tarea falla. El mayor error en la comunicación humana es dar por sentado que él otro sabe algo que yo sé. Si el objetivo es ambiguo, la ejecución se desdibuja. Si falta contexto, no hay comprensión. En otras palabras, la IA es un espejo cruel de nuestra falta de precisión, de empatía, de entrenamiento y de liderazgo.

Aprender a liderar… entrenando máquinas

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Paradójicamente, cuanto más intentamos que la IA actúe como un humano, más conscientes nos volvemos de cuánto nos cuesta a los humanos actuar como tales en el trabajo. En lugar de indignarnos por las limitaciones de los modelos, podríamos preguntarnos: ¿acaso preparamos a nuestros equipos con instrucciones más claras que a los bots? ¿Les comunicamos qué esperamos, cómo se mide el éxito, qué margen tienen para equivocarse?

Como usuaria cotidiana de ChatGPT, puedo afirmarlo: cuando el resultado no es el esperado, la falla suele estar en la consigna. Este tipo de feedback inmediato –imposible de tercerizar o maquillar– es un entrenamiento intensivo en comunicación. Nos obliga a ser más específicos, más justos, más atentos. A reconocer que lo que decimos no siempre es lo que el otro entiende. Y la clave es hacernos responsables del estímulo que generamos.Y esa es una de las habilidades más humanas que existen.

Revalorizar lo humano desde la tecnología

Un estudio realizado por quien les escribe, durante su ejercicio como docente en UTN, en el sector pesquero de Rawson mostró cómo la introducción de tecnología no solo modifica procesos, sino que también reconfigura la motivación. Aunque muchos trabajadores perciben la automatización como una amenaza, al mismo tiempo reconocen que el acceso a capacitación y a mejores herramientas les da sentido, perspectiva y un renovado deseo de crecer.

Tal vez ahí está la clave: entender que, así como una máquina se programa con un objetivo, nosotros también estamos configurados. Pero no por líneas de código, sino por nuestra historia, cultura, educación y vínculos. Si aprendiéramos a ver a cada persona no solo como un “recurso” sino como un sistema complejo, moldeado por experiencias únicas, seríamos más precisos al asignar tareas, más acertados al evaluar resultados y, sobre todo, más justos al liderar.

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¿Qué tienen para enseñarnos las máquinas?

Nos enseñan que no se puede delegar sin explicar.

Que comunicar no es hablar más, sino decir mejor.

Que liderar no es exigir resultados, sino facilitar procesos.

Que entrenar no es solo capacitar, sino acompañar y retroalimentar con sentido.

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Y que tanto humanos como máquinas rendimos mejor cuando hay claridad, empatía y coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Porque al final del día, el verdadero desafío no es que la IA reemplace a los humanos. Es que nos haga recordar lo que significa serlo.

Este artículo fue escrito por Lucía Castelló; Licenciada en Recursos Humanos, posgrado en Análisis de la Conducta. Docente universitaria, fundadora y líder en desarrollo y capacitación en Talent Connections. Acompaña a personas y organizaciones a crear entornos laborales más humanos, eficaces y con sentido

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