Gaiman
Tristeza por la muerte de la mascota de la Comisaría de Gaiman

Durante casi 13 años Marita caminó al lado de cada policía con lealtad. Pero la Comisaría de Gaiman no fue un simple lugar de trabajo: fue su hogar, su refugio, el sitio donde encontró comida, caricias y, sobre todo, una familia que la amó hasta el último día. Hoy Marita falleció y hay tristeza entre sus compañeros de las fuerzas de seguridad.
Mara o “Marita”, como la llamaban cariñosamente muchos vecinos y policías, llegó a la dependencia cuando tenía aproximadamente cuatro años. Su dueño había sido trasladado a la comisaría en 2017 y, debido a sus obligaciones laborales, la perra pasaba buena parte del tiempo sola, deambulando por el patio.
De a poco comenzó a acercarse a la dependencia ubicada en la esquina de Avenida Eugenio Tello y Sarmiento. Los efectivos empezaron a darle de comer y, entre recorrida y recorrida, nunca faltó una caricia.
Pasó más de un año y su dueño fue trasladado a otro destino. Sin embargo, Marita permaneció en Gaiman. Fueron los propios policías y vecinos quienes pidieron que se quedara. Y así, como suele decirse que “el perro es el que elige a sus dueños”, Mara terminó convirtiéndose oficialmente en la mascota de la Comisaría de Gaiman.

El Valle Online realizó un emotivo homenaje a Marita para el Día del Animal.
Desde entonces fue una presencia habitual en la vida cotidiana de los efectivos. Acompañaba las recorridas, permanecía dentro de la dependencia y se ganó el cariño de generaciones de policías que la consideraron una compañera más.
Una familia que se ocupó de ella
Con el tiempo, los cambios en su alimentación le provocaron problemas de salud. Ante esa situación, y siguiendo las indicaciones de la veterinaria, la oficial Elena comenzó a reunir fondos para garantizar que Marita recibiera siempre el mismo alimento y de buena calidad.
El cuidado de la perra fue una tarea compartida. Efectivos policiales y vecinos colaboraron durante años para afrontar los gastos de alimento, consultas veterinarias y peluquería, que en ocasiones resultaban difíciles de sostener.
Quienes la conocieron la recuerdan como una perra obediente, compañera y muy limpia. Dormía dentro de la dependencia, generalmente en el pasillo, junto al calefactor, donde tenía preparada su propia camita.
También tenía sus pequeños gustos. Era muy golosa y sentía especial predilección por las cosas dulces. Como parte de las costumbres de la comunidad galesa de Gaiman, solía pasar por una reconocida casa de repostería para recibir los recortes que quedaban de las tortas.
No disfrutaba demasiado que la peinaran, aunque cuando llegaba el momento del baño se comportaba con absoluta tranquilidad y colaboración.
Sus últimos años
El paso del tiempo comenzó a hacerse evidente en sus ojos blancos y en su andar cada vez más pausado. La ceguera avanzada no le impidió, sin embargo, continuar recorriendo las calles del pueblo.

Hasta sus últimos tiempos se la podía ver acompañando las recorridas de los policías, como un silencioso vigía que durante años había hecho de la Comisaría de Gaiman su hogar.
Hoy, 25 de agosto, Marita murió.
Se fue una mascota, pero también una compañera que durante años formó parte de la vida cotidiana de una institución y de toda una comunidad.
Su historia deja el recuerdo de una perra que un día llegó buscando compañía y terminó encontrando una familia. Una familia de policías y vecinos que decidió adoptarla como propia y que, durante años, se ocupó de que nunca volviera a sentirse sola.
Hasta siempre, Marita.


























