Productores deberán reducir animales por falta de agua

La sequía golpea a la cordillera y al Valle Inferior del Río Chubut, y productores rurales advierten que el panorama para los próximos meses será aún más complejo. La falta de nieve y de precipitaciones dejó caudales comparables a los de marzo, lo que anticipa un verano con reservas mínimas de agua, riesgo de incendios y problemas para el abastecimiento de consumo y riego.

“El río Chubut hoy está como si estuviéramos en febrero o marzo”, señaló Oscar Knollseisen, presidente de la Sociedad Rural de Esquel. Ante este escenario, sostuvo que la principal medida será reducir la carga animal en los campos, ya que el déficit hídrico impactará de lleno en la producción forrajera. “La única alternativa es bajar la cantidad de animales para que los que queden puedan llegar en buen estado a la próxima temporada”, explicó.

En la cordillera, la actividad bovina resiste con cierta rentabilidad vinculada al consumo interno, mientras que la ganadería ovina en la meseta enfrenta un panorama crítico: bajo valor de la lana, competencia de guanacos y presión de predadores como zorros y pumas. “En los campos ovinos no hay alternativas, esas tierras solo sirven para ovejas. Hoy los productores están en una situación muy complicada”, advirtió Knollseisen.

Una ruralidad frágil en el valle

Desde el valle, el presidente de la Sociedad Rural del Chubut, Ricardo Iriani, coincidió en que la sequía compromete la oferta forrajera y obliga a reducir majadas. “El pasto no crece sin humedad y muchos deben achicar hacienda porque no hay cómo sostenerla”, señaló.

El dirigente describió también el impacto estructural: campos cerrados, galpones vacíos y familias que abandonan la actividad, lo que acelera el despoblamiento rural. A la falta de agua se suma un problema de rentabilidad que se arrastra desde hace años, con altos costos y presión impositiva que golpean por igual en todo el país sin considerar las particularidades de la Patagonia.

“Los impuestos nacionales pegan igual en todo el país y acá los costos son otros”, cuestionó, al tiempo que reclamó un tratamiento fiscal diferencial y mejoras en la infraestructura provincial. “Da vergüenza circular por caminos destruidos en una provincia que aporta petróleo y turismo”, dijo sobre las rutas en mal estado que encarecen la logística y afectan a productores, transportistas, docentes y fuerzas de seguridad.

Riesgos para el verano

Más allá del impacto directo en la producción, los dirigentes rurales advirtieron que la baja del río Chubut afecta el riego y el consumo humano, y que un verano cálido y seco podría aumentar el riesgo de incendios forestales.

Knollseisen fue contundente: “La sequía en los campos no la vamos a poder controlar. Lo único que queda es esperar y adaptarse, aunque eso signifique que los campos sean menos rentables”.

Iriani, por su parte, subrayó que la ruralidad necesita respuestas de fondo: políticas específicas, obras de infraestructura y un sistema impositivo que contemple las particularidades de la región. “Lo que se busca es que las familias que aún apuestan al campo puedan seguir de pie”, concluyó.

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