Gaiman
La historia de Tita y los primeros trillizos de Gaiman

En el año 1956, Gaiman era un rincón tranquilo y rural en la provincia de Chubut. Era un lugar muy diferente, donde la vida transcurría pausadamente entre las tradiciones galesas y la calidez de su gente. En ese contexto, emergen historias que merecen ser contadas. Una de ellas es la de Claudina Modesta Amigorena, a quien todos conocen cariñosamente como “Tita”. A sus 74 años de edad, Tita es mucho más que una mujer común; es una madre, abuela y bisabuela que ha dejado una huella imborrable en la comunidad.
Tita llegó a Gaiman a la temprana edad de 8 años, junto a su madre, tras la pérdida de su padre. En ese entonces, era un pequeño pueblo donde las casas escaseaban y la vida giraba en torno al campo. No existía el turismo ni los negocios locales, y las diversiones se limitaban a los partidos de fútbol del Argentino del Sur o el Gaiman Fútbol Club. Era un mundo muy distinto al de hoy.
Los primeros trillizos de Gaiman
Pero la vida le tenía una sorpresa. Tita se convertiría en la primera mujer en Gaiman en dar a luz trillizos. “Fue una sorpresa total”, recuerda Tita. “Me enteré cuando fui al médico, y me dijeron que eran dos. Pero luego, en el hospital, descubrieron que eran tres”. Los trillizos nacieron prematuros, siendo los primeros en la localidad, y su llegada fue recibida con alegría y regalos de la comunidad.

Repercusión en medios de prensa locales
Este acontecimiento marcó un hito en Gaiman, ya que Tita y su esposo se convirtieron en los orgullosos padres de los primeros trillizos nacidos en el pueblo. La noticia se extendió rápidamente, y el pueblo se volcó con regalos y felicitaciones. Incluso el gobernador envió una carta de felicitación y les otorgó una casa, donde la familia todavía reside.
Criar a tres hijos al mismo tiempo en una comunidad pequeña como Gaiman no fue tarea fácil, pero Tita no se rindió. Con la ayuda de su esposo y la colaboración de sus hijos mayores, superaron los desafíos que se les presentaron.

Claudina Modesta Amigorena
Los años pasaron, y Gaiman evolucionó. El sistema de salud mejoró, la municipalidad se mudó, y la comunicación con otras ciudades se volvió más accesible. Tita recuerda la llegada del puente colgante, que cambió la forma en que la localidad se conectaba con el mundo exterior. Recuerda con especial emoción la visita de Lady Di, quien saludó a los habitantes en la plaza, incluida Tita.
Su apodo, “Tita”, es ampliamente reconocido en la comunidad gracias a su trabajo como conductora de transporte escolar. Sus recuerdos y su apodo se han convertido en parte integral de la historia viva de Gaiman, un testimonio de los cambios y las experiencias compartidas en esta querida comunidad.

Tita junto a su hija Natasha
La historia de vida de Tita Amigorena es un ejemplo de determinación y amor familiar que ha dejado una profunda impresión en la comunidad.


























