Hoy cumpliría 95 años el creador del primer agar agar argentino


Emprendedor incansable, Lorenzo Soriano, o «Tingo» como se lo conocía familiarmente, es un empresario que en los años ’50 aprendió a aprovechar las algas marinas que por entonces cubrían las costas de Bahía Bustamante, instalando lo que sería entonces la primera empresa de la zona, “mucho antes que Aluar y el Parque Industrial”, dice en una entrevista por el año 2010. En algún momento, el establecimiento dio empleo a 104 familias de Gaiman.
A lo largo de su dilatada trayectoria fue presidente de las cámaras de Algas y de Comercio Exterior de Puerto Madryn contribuyendo en la Ley de Promoción de los Puertos Patagónicos, de la Federación Empresaria Chubutense además de presidente fundador de la Unión Industrial (UIA) sede Chubut y del Banco del Chubut. También asumió el cargo de Ministro de Producción.

Aunque una operación de rodillas le impidió a los 85 años seguir jugando al tenis, aún pocos años antes de morir siguió haciendo gimnasia. “En este momento de la vida mi etapa es otra. Es muy linda, estoy bien acompañado y trabajando”, reconoció el empresario y padre de 5 hijos y numerosos nietos.
Historia
Lorenzo Soriano nació en la Capital Federal, en la zona de Congreso, el 25 de junio de 1925. A los seis años su familia se mudó al barrio de Palermo donde realizó sus estudios primarios en el Colegio León XIII.
“Fui tragalibros, porque mi padre (Lorenzo Soriano) y mi madre (Máxima Celia Gaitán) querían que siempre fuera el primero. Por tres años fui primero en las clases” asevera, y a la vez reconoce que “luego lo fue Roberto Viola, el presidente; éramos rivales pero luego muy amigos”.
Después su familia se mudó a Martínez donde realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de San Isidro. “Ahí también fui primero y abanderado” recuerda.
“La casa de Martínez estaba acompañada por un gran lote. Mi padre nos preguntó: ¿quieren jugar al tenis?, bueno, vamos a hacer una cancha. Entonces vino un camión con cascotes, una maza, un rodillo… y dijo: hagan la cancha” relata con una sonrisa como si estuviera en ese momento; y resalta que su hermano Eduardo llegó a ser campeón argentino y “yo era número doce, era bueno, integré la Primera del Club Atlético de San Isidro”.
Viaje al sur
En el año 1947 la familia Soriano inicia un emprendimiento de productos de cosmética, logrando un exitoso fijador llamado Malvis. “Todo el mundo lo utilizaba para peinarse. Lo hacíamos con una goma solubre al agua traída de la India” destaca.
Pero en 1951 comienzan los problemas económicos en el país y se cierran las importaciones. De esta manera, al año siguiente comienza el estudio de las algas marinas como un reemplazante de la goma que ya no podían comprar en el exterior.
En el mediano emprendimiento de Martínez, la materia prima aparecía con vestigios de petróleo, por lo cual, junto a su padre deciden viajar al sur.
“Estudié todas las costas argentinas desde Mar del Plata a Lapataia. Las algas existían a partir de San Antonio Oeste hacia abajo”, recuerda. De esta manera, nace en Camarones el primer establecimiento recolector de Soriano donde vivió desde 1957 a 1960.

“Con una muestra de algas de Bahía Bustamante hice el primer agar agar argentino en 1956. No lo podíamos creer”, recuerda con una gran sonrisa sobre la sustancia, y resalta el método de congelación usado en aquellos primeros tiempos. Poco después crearía Algamar, la empresa recolectora de algas.
Gaiman
El 13 de febrero de 1967 inaugura en Gaiman la empresa Soriano S.A. con maquinaria de avanzada. Luego de dos importantes etapas de ampliación, entre 1972 y 1976 se convierte en la primera fábrica de producción de agar agar del mundo.

En 1978 la empresa tenía intenciones de concretar una idea similar en Chile, pero el conflicto por el Beagle suspendió el proyecto.

No obstante, lo que empezó como una Pyme, “siempre en función de la investigación, del trabajo en el laboratorio y mucho trabajo en las costas”, llega a ser a través del producto local la fábrica más grande del mundo. Pero Soriano se lamenta que “los manejos de la economía argentina no han sido parejos, no han promovido la producción, ha sido mucha política”.

Aunque luego admite que “había que manejar los costos de tal manera que la empresa pudiera ser rentable con algas importadas, igual seguimos adelante”.

En cuanto a la empresa por el año 2010 “estamos abocadados al estudio y control de la undaria. Es un estudio que nos va a costar dinero, pero queremos controlarla, no eliminarlas, y reactivar las praderas”, explicó sobre un ejemplar marino que apareció en Puerto Madryn y había cubierto las costas de Bahía Bustamante.
De repente vuelve a recordar el proyecto que no se pudo concretar en Chile por el conflicto del 1978. “La actual situación la vamos a superar. Soriano tiene una rentabilidad reducida pero rentable. Hay muchos sorianitos trabajando”, resaltó siempre con humor. Lorenzo Soriano falleció el 22 de junio de 2016. Tenía 90 años.
Fuente Entrevista realizada por Blanca Juliana Mangini para El Zonal Del Valle 2010
Fotos Lorenzo Soriano (hijo)




