Connect with us

Novedades

El GIRSU recupera alrededor del 3% del total ingresado

Avatar photo

Publicado

de

A casi dos décadas de su puesta en marcha, el Sistema Regional de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) procesa millones de kilos de basura por año en el Valle Inferior del Río Chubut y la costa atlántica, pero recupera alrededor del 3% del total ingresado. El resto va a disposición final y consolida un esquema que ordena la logística del descarte, pero no logra reducir de manera significativa su impacto ambiental.

Durante 2024, según datos oficiales del Consorcio GIRSU VIRCh–Valdés, el sistema recuperó 1.630,76 toneladas de material reciclable. En ese mismo período ingresaron a las plantas de tratamiento de Trelew y Puerto Madryn más de 54 millones de kilos de residuos domiciliarios, provenientes de Trelew, Rawson, Gaiman, Dolavon y Puerto Madryn. La relación entre ambas cifras expone el núcleo del problema: el recupero efectivo resulta marginal frente al volumen total de residuos que genera la región.

Recupero interno y resultado ambiental

En sus informes, el propio sistema destaca porcentajes de recupero mensual que oscilan entre el 4% y el 6%, calculados sobre la fracción considerada clasificable. Ese indicador describe la eficiencia interna del proceso de separación, pero no refleja el impacto ambiental real del modelo. Cuando se mide sobre el total de residuos ingresados, más del 95% termina como rechazo y va a disposición final.

En la práctica, el relleno sanitario deja de ocupar un rol secundario y pasa a convertirse en el eje dominante del sistema.

Lo que queda fuera del circuito

Mientras los volúmenes procesados aumentan, el territorio sigue mostrando microbasurales en barrios, accesos urbanos y caminos rurales de la comarca. Los operativos de limpieza, las campañas especiales y la colocación temporaria de contenedores para residuos voluminosos o electrónicos muestran que el descarte irregular no aparece como un hecho aislado, sino como una práctica extendida que el sistema no consigue desactivar de forma sostenida.

Anuncio

En Trelew, además, se repiten episodios de quema de residuos en el entorno del basurero, con columnas de humo visibles, olores persistentes y alertas sanitarias. Más allá de las causas puntuales, cada episodio expone un límite estructural: cuando la mayor parte de los residuos termina enterrada, el control ambiental se vuelve un punto crítico.

Educación, control y trazabilidad

La experiencia demuestra que sin separación efectiva en origen, ningún proceso de clasificación posterior logra revertir la mezcla de residuos que llega a planta. Esa separación no se construye con campañas esporádicas ni mensajes genéricos: requiere programas permanentes, presencia territorial, inversión educativa y evaluación pública de resultados.

Otro aspecto central es la trazabilidad del rechazo. Si la inmensa mayoría de los residuos termina en disposición final, resulta inevitable preguntar cómo se controla ese proceso, qué protocolos existen para prevenir incendios, qué monitoreo ambiental se realiza en los predios y qué mecanismos de sanción se aplican ante eventuales incumplimientos.

Un esquema que prometía reducir, no enterrar

El GIRSU nació para reemplazar los basurales a cielo abierto mediante un modelo moderno de tratamiento, clasificación y valorización de residuos. Sin embargo, con niveles de recupero estancados y un volumen de rechazo dominante, la lógica de reducción y reciclado queda desplazada por una dinámica centrada en el traslado y la disposición final de la basura.


La discusión ya no se agota en la recolección municipal. Una vez que los residuos ingresan al circuito regional, surgen interrogantes que no encuentran respuestas claras en los informes públicos: qué metas concretas de recuperación fijó el sistema, qué evolución real mostró en casi veinte años y qué impacto ambiental tangible logró.

La pregunta de fondo

El sistema regional permitió centralizar y ordenar la gestión del descarte urbano. Pero ordenar no equivale a transformar. Procesar millones de kilos por año constituye una condición necesaria, pero no suficiente. La persistencia de microbasurales, las quemas recurrentes y el bajo nivel de recupero señalan una brecha que no puede explicarse únicamente por los hábitos sociales.

Anuncio

A casi veinte años de su creación, la pregunta ya no pasa por saber si el GIRSU funciona, sino si está logrando aquello para lo que fue creado. Porque cuando la basura sigue apareciendo en las calles y el humo vuelve a cubrir el cielo, el impacto ambiental deja de ser una estadística y se convierte en una experiencia cotidiana para las comunidades del Valle y la costa.

Continue Reading
Anuncio
¿Qué opinás?

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Actividades

Mascotas

Aniversarios