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La historia de Claudio Parrinello y sus 42 km contra la leucemia

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Claudio Parrinello superó una leucemia aguda linfoblástica (LLA) y es la única persona en el mundo que, 40 años después de curarse, sigue corriendo. El creador de la Fundación Donar Sangre Da Vida comparte a través de El Valle Online su historia de vida donde demuestra que la determinación y la fuerza de voluntad pueden superar incluso las situaciones más difíciles.

En el año 1978, Claudio fue diagnosticado con leucemia aguda linfoblástica y un 2% de posibilidades de sobrevivir. “Tenía una fuerte gripe que no se iba y muchísima fiebre. Pasó mi cumple número 12 y a la semana estaba mucho peor. Me acuerdo que tenía tanta fiebre que me ponían hielo en el cuerpo, traslados de un hospital a otro, y al final dimos con un médico que le dijo a mi madre: <su hijo tiene leucemia>” señaló.

La LLA comienza en la médula ósea (la parte blanda del interior de ciertos huesos en donde se forman las nuevas células de la sangre), y afecta a las células que constituyen el tejido linfático, que es una parte importante del sistema inmunitario. Esta enfermedad con frecuencia invade la sangre muy rápidamente y también se puede propagar a otras partes del cuerpo.

Un día Claudio que nació en Vicente López, Buenos Aires, para hacerse una placa se tuvo que levantar de la cama con suero en un brazo y una transfusión de sangre en el otro. “Nunca me costó tanto dar tres pasos.. tardé como 10 minutos hasta sentarme en la silla de ruedas” afirmó en diálogo con El Valle Online y luego se preguntó: “¿Y por qué recordar esto? Porque ahí nació mi idea del atletismo y correr una maratón de 42km. Algo que se veía imposible en ese momento, y sobre todo porque faltaba mucho camino por recorrer”.

La quimioterapia fue de muchos altos y bajos. “<Mirá, cuando vas al hospital sos un paciente, pero apenas salís por la puerta del hospital, la enfermedad se queda dentro y vos tenés que hacer tu vida normal..>” recordó que le decía su mamá al acompañarlo para los análisis de sangre, esperar los resultados y luego informarse sobre nuevas pautas y remedios, “y si había suerte, no había pinchazos en la espalda”. Después “lo importante era salir lo más rápido posible del hospital y así la enfermedad se quedaba ahí dentro” resaltó.

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La vida de él era normal, “dentro de lo que se podía”. Al hospital tenía que ir tres veces por semana y después asistía al colegio. “Yo quería estar con mis amigos, era más divertido y aunque costara ir, yo ponía todas las ganas del mundo, era mejor que quedarme en casa, quería estar allá con ellos y no perderme nada. Además procuraba así olvidarme un poco de la enfermedad” señaló Claudio que había pasado todos los cursos y la única materia que tenía eximida era gimnasia.

“Mi doctora me decía: <Claudio, tenés que hacer el tratamiento al pie de la letra>, y yo sólo quería correr” resaltó el entonces paciente de 12 años de edad, y añadió: “y como yo quería correr le hice 100% caso al tratamiento. Luego recordó la existencia de una copa que pertenecía a un chico y que la profesional tenía en un estante de su consultorio. “Yo la veía siempre y pensaba que si algún día ganaba una como esa, se la regalaría a ella”.

Así pasaron cinco años y medio hasta que llegó el gran día. “La doctora nos dijo a mi madre y a mí que estaba bien.. ¡y que finalmente podría hacer deporte!. Pero empezando poco a poco, eso sobretodo. Yo siempre decía que estaba hecho un huesito, nada de músculo y apenas con fuerzas, pero fueron gradualmente los mejores años de mi vida con la facultad de por medio y con el atletismo” resaltó.

Claudio siempre organiza las campañas anuales de la Asociación civil Donar Sangre Da Vida

A partir de ese momento, el nuevo atleta se dedicó a entrenar duro con el objetivo de cumplir su promesa de correr 42 km y de regalarle la primera copa a su doctora Mariana Eppinger. “Ella me dijo que la diferencia con la copa que estaba en su consultorio, era que yo la había ganado después de curarme” recordó sobre el trofeo que pertenecía a otro paciente antes de enfermarse. 

“La primera vez que corrí de 42 km fue como tocar el cielo, y al final me dio un calambre pero nadie podría haberme sacado de esa maratón” señaló, y aún recuerda como si fuera hoy a los chicos del equipo de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y las voces de algunos que le decían: <vamos, vamos, que vas muy bien>. “La verdad que estaba muy cansado, pero nada ni nadie hubiera impedido que abandonara esa carrera, y al final llegué. Recuerdo esa especialmente porque fue dedicada a todos esos amigos que no llegaron y me dejaron en el camino”.

La fundación

Después de la muerte de una nenita de 12 años, Claudio se preguntó ¿cómo ayudar y que no vuelva a pasar?, y así fue como surgió la idea de la Fundación Donar Sangre Da Vida. El objetivo es concientizar sobre la donación de sangre, plaquetas y médula ósea. Además de ayudar a los pacientes y familiares con su experiencia de vida. “La enfermedad no tiene resistencia en los 42 km”. 

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”Los mosqueteros” son personajes creados por Claudio para concientizar sobre la donación de médula ósea en todo el mundo

Luego agradeció que “si pude correr y hacer mi vida, es porque hubo gente que en su momento donó sangre, mi familia que estuvo siempre cerca y mis amigos, mucha gente buena”.

Hoy el fundador de la Asociación civil Donar Sangre Da Vida concretó más de 60 proyectos entre los que se incluye monumentos, personajes y revistas que en el año 2017 fueron declarados de interés cultural por el Ministerio de Cultura de Nación.

Además, a través de www.donarsangredavida.org y las redes sociales brinda todos los días un espacio de información y contacto entre familias que atraviesan la enfermedad y posibles donantes en todos el mundo.

Reflexión

Claudio es un atleta de más de un centenar de carreras y cuatro maratones de 42 km. “La leucemia no tiene resistencia para correr” reitera en diálogo con El Valle Online, y luego afirma que: “con determinación podés correr, podés retomar tu vida normal y mucho más”.

Una de las maratones fue el 20 de marzo de 2011 de Los Ángeles, Estados Unidos. “Que cosa, antes le tenía miedo a la lluvia por si me enfermaba, ahora pienso que es muy lindo correr bajo el agua. Durante esos 42 km llovió tooodo el tiempo y yo me sentí súper bien”, y añadió que “voy a seguir corriendo para mis amiguitos que están pasando hoy por esta enfermedad, y por muchos años fomentando la donación de médula”.

Una más del centenar de carreras de atletismo realizadas por Claudio

Luego, el atleta recordó que un día una persona le dijo en una carrera: “<andá a trabajar vago> y la verdad que trabajo y además era un domingo la carrera (jaja). Hay locos para todo, y por supuesto ninguno de los que critican corren, no saben lo que es. Tenés que vivir lo mismo, ponerte en las mismas zapatillas de la vida y correr.. sigan luchando y primero a curarse y luego los espero para correr juntos..”.

La historia de Claudio Parrinello es una prueba de que, aunque la vida puede ser difícil en ocasiones, nunca debemos perder la esperanza y siempre debemos luchar por nuestros sueños.

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