Connect with us

Sociales

El vino de Chubut crece sin techo: cultivan la tierra guiados por el cielo

Publicado

de

Dos familias se radicaron en #Gualjaina y son productores de vinos boutique. Se guían por la luna y las estrellas para obtener el agua de la vida. Sus viñedos son la prueba de que la vitivinicultura en Chubut no tiene techo. Visitaron el VIRCh y participaron de una feria de #vinos en Trelew donde revelaron sus secretos a El Valle Online.

“El vino es poesía embotellada”, dijo alguna vez el poeta escocés Robert Louis Stevenson. Esto es comprobable al abrir una botella del Chardonnay nacido en Gualjaina para beberlo con amigos. Allí, -cerca de Piedra Parada-, hay dos familias que se dedican al cultivo de la vid y a la producción de vino. Una de ellas es la de Daniel Fermani fundador de Viñas de Huancache, donde además reciben y hospedan a turistas que recorren esa zona del Chubut. Daniel y su familia aman la Patagonia y son apasionados prestadores turísticos.

En la chacra lindera, vive Mariano Miretti y su familia. Es oriundo de Ingeniero Maschwtz. Llegó a nuestra provincia en 2003 y estuvo algún tiempo en Trevelin junto a Alejandra su compañera de vida, una verdadera musa de la astronomía y la agricultura. Desde el 2010 son pobladores del noroeste provincial, fundadores de “Cielos de Gualjaina”, una bodega prometedora.

Estas familias son las pioneras del vino en esa región. En 2013 los Miretti iniciaron con una prueba infructuosa. En 2015 con nuevas uvas, aprendieron de los errores. El último fin de semana lanzaron su primera venta al público. El Valle Online estuvo presente en una feria en Trelew y habló con ellos en un momento histórico para la producción.

Daniel Fermani, Mariano y Alejandra Miretti, charlan con el sommelier local Pablo Gimbernat y otros catadores.

“La vid es un arte. Nos acompaña hace 4.000 años a los humanos. Es unificador, unifica las tareas en familia, el trabajo arduo. Acá tenemos que luchar con un clima muy árido, con heladas muy fuertes y después el arte de la bodega. El vino es un ser vivo que se va perfeccionando con el tiempo”, contó Mariano Miretti. “Hacemos cultivos orgánicos, sin agroquímicos”.

Luna y estrellas

Anuncio

Miretti “Decimos que seguimos la luna y las estrellas porque nos guiamos con las lunaciones para todo lo que es el trabajo en el campo: cuando preparamos la tierra con estiércol, cuando hacemos la poda, la cosecha y demás. También en el trabajo de bodega cuando embotellamos lo hacemos con lunación”.

“Por eso ese es nuestro lema: integrados a la tierra guiados por el cielo”, explicó.

Las chacras cultivadas se hallan en el noroeste de Chubut en una zona volcánica de especial tierra para el cultivo.

“La amplitud térmica es clave para obtener estos vinos. Trabajamos con prensa manual de noche buscando temperaturas fías para que no haya oxigenación”, reveló sobre las condiciones climáticas que presenta adversidades, pero también beneficios.

Se le consultó por la actualidad y el futuro de la actividad vitivinícola en la zona. “Esto es como una planta que acaba de brotar y está creciendo. La vitivinicultura en Chubut no tiene techo”, aseguró.

“Es una actividad desarrolladora de lugares no solo como actividad primaria, lo es como secundaria porque te da la vinificación en bodega y acompaña a la actividad terciaria porque es turismo”, subrayó el productor agropecuario.

La guía viene del cielo

Anuncio

Alejandra, es la mujer del equipo. Está en permanente contacto con la luna y las estrellas para desarrollar la actividad agraria. Sostiene una enorme pasión por lo que hace y cree en la unión que genera la vid en las personas. “Con esto de producir aceleradamente y cuanto más mejor, muchas veces se olvida los ritmos naturales. Lo que hacemos en la chacra es seguir los ritmos naturales, respetar las fases lunares es decir, qué pasa con luna llena, con cuarto menguante y así. Hay calendarios que nos ayudan a seguir esa metodología. Le da un extra al trabajo en general”, consignó Alejandra.

“Sin hacer el seguimiento, el proceso se da, pero no se va a dar en la misma calidad o intensidad natural si vos contemplas los tiempos de la luna”, aclaró y añadió que “es contemplar el entorno, si viene una helada, si viene viento, cuando cosechamos lo hacemos de mañana y muy temprano con menos luz. Sobre todo, para las uvas que usamos: Chardonnay Gewurstraminer, necesitan el frío de la mañana y si hiela mejor”.

 

 

Anuncio
Continue Reading
Anuncio
¿Qué opinás?

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Actividades

Mascotas

Aniversarios