Gaiman
La familia Loureiro y una historia de tres generaciones de mecánicos

Entre herramientas, motores y autos de carrera, la pasión por los fierros mantiene viva a tres generaciones de mecánicos. Esta es la historia de la familia Loureiro de Gaiman.
Juan Carlos (abuelo) trabajaba en el taller del “Nene” Thomas. Era la década de 1950. Y cuando fallece, ocupa el lugar su hijo, el pequeño Juan Carlos. En ese entonces, tenía 8 años e iba a la ex Escuela Provincial 34. Se levantaba a las 5 de la mañana para hacer los deberes y luego de estudiar, iba a su casa cerca del viejo hospital rural, almorzaba y de inmediato caminaba hasta el taller que funcionaba en Avenida Eugenio Tello 174. Tenía pasión por este oficio. Hasta había recibido una beca para estudiar mecánica, pero sólo le gustaba los autos de carrera y a los 15 años se convirtió en piloto.
Un día “Carlitos” decidió alquilar un taller en la calle Juan C. Evans, cerca del puente de Gaiman, y así fue como logró comprar algunas herramientas y luego de un tiempo el terreno donde abrió su propio local en 1975. Tanto amaba los fierros, que hasta vivió adentro del propio taller que aún hoy funciona en la calle San Martín.

Hoy Franco está a cargo del taller de “Loureiro”
También, entre motores y herramientas, nació su hijo. “Yo tuve mejor escuela porque laburaba con él” recordó Franco que hoy tiene 51 años y también es piloto. Luego, “Empecé a correr a los 13 años y él era mi mecánico. Es mi mecánico hasta ahora. No puedo cambiarlo” afirma entre risas sobre “Carlitos”, y agrega que “en su momento fuimos los mejores, y bueno ahora seguimos con los fierros pero no podemos correr, porque no hay plata”.
Pero un día “Carlitos” tuvo un accidente. Una caída en la fosa que le provocó dificultad para continuar con el trabajo de mecánico. Así fue como Franco, a los 17 años, se hizo cargo del famoso taller de “Loureiro” y aún hoy acompaña a su padre de 81 años. Aunque el más experimentado también ayuda con algunas tareas mecánicas para no perder la práctica, está mayormente abocado a la casa de repuestos a pocos pasos del taller.

“Nosotros somos fierreros” resaltó Franco haciendo honor a través de El Valle Online a las tres generaciones de mecánicos, y agregó que “hasta el día que pase algo, que Dios no quiera, voy a estar con él (su padre). Vamos a estar acá”.
























