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Gaiman

Dervel Davies: el recuerdo del valle que lo vio crecer entre tambos, cerdos y caballos

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Dervel Finlay Davies nació en 1947 en la misma chacra que habita desde entonces. Tuvo siete hermanos. Su abuelo llegó al Chubut en 1885 para trabajar en el Ferrocarril aunque desde muy joven trabajó en las minas de pizarra. Una vez en el Valle Inferior, se volcó a la agricultura, en el corazón de Drofa Dulog.
Dervel recuerda con sentido respeto a sus abuelos, a sus padres y a su vecindario. En una charla con El Valle Online en el marco del Día del Agricultor, el muy querido poblador repasó su vida, rodeada de buenos vecinos, arduo trabajo y un profundo compromiso con la idiosincrasia del Valle Inferior.

“Mi papá se llamaba Abraham Davies. Mi abuelo era Dafydd Davies. Había por lo menos tres David (Dafydd) Davies en el valle. David Mawr, David Golew y David Bach, el grande, el regular, y el pequeño. El mediano era mi abuelo, Dafydd Golew”, detalló.

“Mucha gente se confundía por los nombres. Antes la comunicación era por cartas, entonces la correspondencia de mi abuelo solía ir a parar a Dolavon. Entonces mi abuelo se mandó a poner el apellido de su esposa, mi abuela, que era Finch, entonces él era Dafydd Finch Davies  y ahí ya no se confundieron tanto los carteros”, recordó.

Antepasados mineros

“Mi abuelo vino del sur de Gales, de un lugar agreste donde ni matás había, contra el mar. Mi abuelo trabajaba en las minas de pizarra. Esta pala que tengo aquí la usaba en la mina”, relató en la entrevista que brindó a este portal en el patio de su chacra.

Cabe señalar que un año atrás, Davies perdió todo en un incendio accidental que consumió la casa histórica de su familia donde vivía. A metros de allí ahora habita un pequeño monoambiente que hasta el incendio había sido usado como depósito de alimento balanceado. Allí durante la interlocución tomó una antigua pala y contó que fue usada por su abuelo mientras era un sufrido niño minero. “El vino contratado con la empresa que construyó el ferrocarril. Llegó en 1885. Justito 20 años después de los pioneros del Mimosa. Se casó con Rachel Finch, mi abuela”.

Dervel con la pala que perteneció a su abuelo quien arribó a Chubut en 1885.

“A los que vinieron a trabajar al FFCC se les dieron los sobrantes de tierra. Las chacras grandes de 100 hectáreas ya estaban completas. Tal es así que esto es un retazo de 36 hectáreas, tiene la forma de un triángulo desparejo”, confirmó.

“Mi abuela no era directamente galesa, vino casada con mi abuelo que era galés con un bebé de 10 meses, mi tío mayor. Mi papá era el menor de 11 hermanos.Cuando se vinieron a vivir acá se sacaron una foto. Mis abuelos sentados y paradas atrás dos tías mayores: Mary y Elizabeth. Después mis tíos John, Dafydd (Deio le le decíamos en galés), Tom, mi papá y los hermanitos. Mi hermano mayor nació en Chubut en 1927 y fuimos ocho hermanos. Nacimos todos en esta chacra. La partera era Rachel Ann Reynolds”.

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“Mi hermanito Hilario nació en Nochebuena. Estábamos todos en el fogón mostrándonos los regalos de Santa Claus y mi hermano mayor Lleision me dice que vaya con mam a ver qué más había para mí. Ya había recibido un parcito de zapatos. Cuando abrí la puerta estaba mi hermanito recién nacido. Ese fue el mejor regalo”, rememoró emocionado.

Infancia feliz

Se le consultó a Dervel por su infancia en Drofa Dulog. “Mi niñez fue bárbara. Había muchos chicos de mi edad. Estaban acá cerquita los hermanitos James, los Lewis: Orlando y Estela entre otros. En el Band and Hope (liga juvenil de la esperanza) nos encontrábamos todos, era como una escuela dominical. Lo coordinaba Ethel Owen, mamá de Ivonne, ella fue mi maestra, la recuerdo con mucho cariño”. El Band and Hope perduró durante décadas y fue una institución creada en el Reino Unido y rápidamente extendida a diversos puntos durante la década de 1850 con la finalidad de alejar a los jóvenes del alcoholismo. “Es el día de hoy que soy malo para la bebida. Un vasito de vino a lo sumo, más me hace muy mal,  acá nunca bebimos”, confirma Dervel sobre su formación familiar.

“Mi papá tenía  tambo y chanchería, no a gran escala. Iba rotando y lo manejaba muy bien. En el corral había unas 10 vacas lecheras y después las otras quedaban secas para tener cría. En invierno siempre hay más tiempo para las vacas, es más fácil de trabajar. Una, porque no hay tanto trabajo afuera con el pasto y demás como en verano. La otra, es que en invierno no se cortaba la leche tan rápido como con el sol del verano”, explicó.

“En casi todas las chacras había tambitos, en algunas más que en otras pero siempre había leche, queso y manteca casero. La quesería del papá de Orlando, John Lewis, estaba acá a 500 metros. El era quesero. Mi hermana y yo llevábamos en la vagoneta 3 o 4 tarros de leche. Con un tiento de cuero de vaca atado al asiento de la vagoneta, lo pasabamos por las manijas de los tachos para que no se vayan moviendo y atado contra el respaldo”, precisó.

Caballos y amigos del barrio 

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Dervel guarda un enorme amor por los animales. Los caballos aún forman parte de su vida. Conserva nítidos recuerdos de don Homer Hughes, a quien admiró y agradeció por el trabajo que le confió junto con Monw, esposa del entrañable y recordado vecino de “La Pradera”.
“Mi papá domaba caballos. Con él aprendí todo. Los caballos de acá estaban bien entrenados incluso para hacer pruebas”, destacó.”Llegué a tener 45 caballos cuando  cayó la gran tormenta en la loma en 1975. Ahí el agua arrasó con todo. Ni alambres me quedaron. No recuerdo otra tan grande como esa inundación. Los chiqueros quedaron un metro bajo tierra y otro tanto de agua. El agua estuvo dos años en el potrero. Eso fue terrible porque me quedé sin nada”, detalló el chacarero que sabe perfectamente lo que es tener que comenzar todo de cero.”Me quedé con 15 caballos y los otros 30 fueron a parar a la reserva fiscal en la ruta 25. De esos 30 los perdí a casi todos. Había un policía que los hacía desaparecer. Muchos terminaron en Gobernador Costa”, repasó aunque sin rencores.

Dervel antes de perder todo en un incendio accidental que consumió la casa histórica de su familia donde vivía.

Sobre sus primeros trabajos, trajo a la memoria a la familia Hughes-Evans. “Yo hacía de tamberito en lo de Homer Hughes. Recuerdo  que una vez mientras trabajabamos, fue  Homer a cantar con un coro masculino. Tenía una voz única (tenor). Durante un mes fueron a cantar todos los sábados. Los chicos cantaban hermoso: Norma Irene, Homer Roy, Donna Marjorie, Judith Corinne, Nury May. Monw (Evans), la señora de Homer, le enseñaba a cantar. Eran un corito”, describió sosteniendo la vieja pala de su abuelo.

“En lo de Homer había muchos caballos y trabajé de peón porque tenían un padrillo que había venido de la Rural, un percherón. Se llamaba Pirata y lo usaban para reproductor. Se lo prestaban a los vecinos para hacer crías de esa raza”, agregó.”La Pradera de Homer estaba entre el río y el canal. Trabajé años con los caballos allí y algunos los traíamos acá para seguir trabajandolos. Recuerdo una hermosa yegua llamada Beauty. Después estaba la Fany, la Poly. La Beauty tuvo una cría y Homer me regaló la potranca. La domé bajo la tutela de  mi papá. Eran increíbles las pruebas que hacía esa potranca. Era hija del caballo Pirata y de Beauty. Le puse Pinky en 1963 porque en esos años había una periodista que estaba surgiendo y yo la había escuchado a pesar de que nunca miré televisión”, concluyó.

Dervel convive con la soledad, interrumpida de vez en cuando por amigos y familiares que lo pasan a visitar y a disfrutar de su humilde sabiduría. Semanas atrás sufrió una fuerte descompensación digestiva aunque ya ha recobrado fuerzas merced a la atención que recibió en el hospital de Trelew y luego el de Gaiman.

Pese a no contar con gas ni agua potable, sostiene una sonrisa noble a la hora de recibir visitas.
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