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Oscar Rey el “guardián” del camping que escribie poesías y toca la armónica

Héctor Oscar Rey, nació en Las Plumas en 1950, aunque su vida mayormente la pasó entre Dolavon y la Villa Dique Florentino Ameghino. En este último lugar llegó de joven para trabajar en la Planta Potabilizadora, y pronto descubrió que su lado artístico lo llevaría por la poesía, los cuentos y la armónica.
Muchas generaciones también lo conocieron durante el verano a cargo del Camping Municipal donde cobraba la entrada, administraba las dependencias y mantenía el orden en el predio.
En una charla con El Valle Online, Rey mostró sus cuadros con poesías, los que se encuentran repartidos en numerosos locales de nuestro valle. “Lo más grande para mí fue haber trabajado en el camping durante 18 años, fue mi mejor trabajo”, contó. “Cobraba en el acceso y tenía chicos cuidando los baños. Teníamos un handy con el que nos comunicamos por si faltaba cambio o lo que sea”.
Además “Recorría el camping todo el día. Solía andar con un silbato colgado al cuello. Había gente que trepaba muy alto a las rocas y los hacía bajar porque estaba prohibido”, mencionó Rey haciendo hincapié en que “estaba atento a que todo funcione como tiene que ser”.
En septiembre de 2002 cuando ocurrió la peor tragedia en la historia de Dique Ameghino, donde 9 integrantes de un contingente escolar murieron al caer de la pasarela sobre el lago, Rey no estaba en el lugar. “Había otro presidente (jefe comunal) y por temas de la política a mí me habían sacado de acá”, recordó aún con tristeza por aquel hecho.
Su amor por lo que lo ha rodeado lo llevó a escribir una poesía para los excombatientes de Malvinas, entre otros escritos. “Andaba con un cuaderno y escribía. A veces iba al laburo y leía y me sacaban el cuero y yo les decía que no tenían cultura”, contó entre risas respecto de calidos recuerdos con sus compañeros que pronto se adaptaron a los dones de Rey.
Otra poesía se refiere a los tamariscos. Esos árboles, le recuerdan su infancia en Dolavon, donde vivió en una casa rodeada de ese arbusto. Cuando la escribió “estaba en una estufa con mucho frío y me trajeron unos tronquitos de tamarisco, la escribí junto al fuego”, reveló sobre su escrito que ilustraron.. y que luego enmarcó para regalar a distintas instituciones y vecinos del Valle Inferior.
Hoy el hombre de 72 años continúa sus caminatas diarias por la Villa y en las charlas siempre recuerda a su compañera Virgilia Morales quien falleció hace 6 años. Además, escribe un nuevo texto dedicado a “sus pagos” que es Las Plumas y cuida a 6 gastos. “Uno es Flecha, que es macho, y el otro Michi” afirma sobre los únicos nombres que se acuerda, y luego entre risas relata: “¿Viste que los gatos ahora hablan? Hace dos semanas a la noche siento golpear la puerta (Toc Toc) y atiendo y me dicen <yo soy Ricky y yo soy Mau>”.



























