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Santa Cruz busca sumar una nueva experiencia turística con el avistaje de ballenas

La provincia de Santa Cruz dio un paso importante para incorporar una nueva propuesta a su oferta turística: el avistaje de cetáceos. La iniciativa apunta a aprovechar la riqueza de su fauna marina y desarrollar excursiones que permitan observar estos animales en su ambiente natural, bajo criterios de protección ambiental.
El Gobierno provincial aprobó el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto denominado «Navegación Turística para Avistaje de Cetáceos», impulsado por la Secretaría de Estado de Turismo. La medida quedó formalizada mediante la Disposición N.º 315-SEA/2026, luego de verificarse el cumplimiento de los requisitos establecidos por la legislación ambiental.
Una de las especies más importantes es la ballena sei
La propuesta cobra especial relevancia por la diversidad de cetáceos que habitan las aguas del litoral santacruceño. Entre ellos se destaca la ballena sei (Balaenoptera borealis), una especie que encuentra en el golfo San Jorge una importante área de alimentación.
Investigaciones científicas desarrolladas por especialistas del CONICET y de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) identificaron a esta especie como una de las más frecuentes en la zona, especialmente entre enero y junio. En relevamientos anteriores, los investigadores estimaron la presencia de alrededor de 2.600 ejemplares en el área.
La ballena sei se encuentra categorizada como una especie en peligro de extinción y constituye uno de los grandes atractivos naturales de la región. A diferencia de la ballena franca austral, tiene un cuerpo más estilizado y se caracteriza por su velocidad.
¿Son las mismas ballenas que llegan a Chubut?
Santa Cruz también comparte con Chubut la presencia de ballenas francas australes (Eubalaena australis), la especie emblemática de Península Valdés y protagonista de las temporadas de avistaje en Puerto Pirámides y Puerto Madryn.
Sin embargo, la biodiversidad marina santacruceña presenta otras particularidades. En sus aguas también se registran ballenas jorobadas, ballenas fin y distintas especies de delfines, entre ellas el delfín austral y la tonina overa.
En el caso de Chubut, la ballena franca austral es la gran protagonista del turismo de avistaje, con una temporada que se extiende habitualmente entre junio y diciembre. En 2026, un censo aéreo realizado por investigadores del CONICET contabilizó 1.375 ejemplares en las costas de Península Valdés, entre ellos 409 crías.
De esta manera, ambas provincias comparten especies y ecosistemas marinos, pero también cuentan con atractivos propios. Mientras Península Valdés es reconocida internacionalmente por la presencia de la ballena franca austral, el golfo San Jorge se destaca por la concentración estacional de ballenas sei.
Una actividad que deberá compatibilizar turismo y conservación
La aprobación del estudio ambiental representa un avance administrativo para el proyecto, pero no significa que las excursiones ya estén funcionando.
Entre los aspectos centrales se encuentran los protocolos de mitigación destinados a proteger a los cetáceos y sus hábitats durante las navegaciones, además de establecer condiciones de seguridad e idoneidad técnica para los prestadores.
Por el momento, la información oficial no precisa cuáles serán las localidades habilitadas, qué especies estarán contempladas específicamente en las excursiones ni cuándo comenzará a funcionar el servicio.
La iniciativa abre así una nueva posibilidad para el turismo de naturaleza en Santa Cruz y plantea un desafío compartido con Chubut: desarrollar experiencias de observación de fauna marina que permitan poner en valor la biodiversidad patagónica sin afectar su conservación.


























