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Península Valdés fue escenario de prueba de un nuevo transmisor satelital para ballenas

Las ballenas de Península Valdés están ayudando a probar una tecnología que podría cambiar la forma de estudiar sus migraciones. Se trata de un nuevo transmisor satelital, denominado “blubber-only” (solo grasa), diseñado para obtener información continua sobre los desplazamientos de estos gigantes del mar y, al mismo tiempo, reducir al mínimo el impacto sobre su salud.
El dispositivo atraviesa la piel y se ancla exclusivamente en la capa de grasa de la ballena, sin llegar al tejido conectivo ni al músculo. Así, permite realizar un seguimiento de las rutas migratorias mediante datos satelitales sin utilizar sistemas que penetren en capas más profundas del cuerpo.
Las pruebas con ejemplares de Península Valdés forman parte de un trabajo científico internacional llevado adelante por NOAA Fisheries, la Universidad de Washington y el Cooperative Institute for Climate, Ocean and Ecosystem Studies.
Ballenas de Península Valdés y seguimiento científico
Según publicó en el mes de agosto NOAA Fisheries el equipo colocó estos transmisores en 35 ballenas entre 2019 y 2023. La permanencia promedio fue de 24 días y una de las unidades continuó transmitiendo durante casi 50 días.
La agencia indicó que todos los dispositivos desplegados transmitieron datos de ubicación. También señaló que los investigadores controlaron la cicatrización de las heridas y no observaron efectos negativos sobre la salud de los ejemplares durante el seguimiento.
El diseño busca resolver una dificultad habitual de la telemetría marina. Los dispositivos que se adhieren mediante ventosas pueden desprenderse en pocas horas o días, mientras que los modelos implantables tradicionales alcanzan tejidos más profundos. El nuevo transmisor se fija en la grasa y, según NOAA, su parte implantable mide 5,3 pulgadas, aproximadamente la mitad que otros diseños.
Un sitio de prueba para nuevas herramientas
La permanencia estacional de las ballenas en Península Valdés y los estudios de fotoidentificación realizados durante años facilitaron el control de los ejemplares marcados. NOAA Fisheries describió la zona como un escenario adecuado para evaluar el funcionamiento del dispositivo y observar la salud de los animales.
El organismo explicó que los datos satelitales permiten conocer los desplazamientos de las ballenas y analizar su relación con actividades humanas. Esa información puede contribuir a mejorar las decisiones de conservación y manejo marino, aunque la publicación no presenta al transmisor como una solución directa para reducir la captura incidental.
El equipo continúa ajustando el diseño para reducir aún más los posibles efectos sobre los animales y evaluar su uso en otras especies de ballenas barbadas.


























