Gaiman
Está festejando 91 años “Negrita” de Gaiman

Beatriz, conocida cariñosamente como “Negrita”, nació el 8 de abril de 1934 en Gaiman, en el seno de una familia de seis hermanos: Roberto, Héctor, Cora, Chola y René. La vida en su hogar estaba marcada por el amor y la complicidad, pero también por la tristeza, ya que uno de sus hermanos falleció a los 33 años.
Desde pequeña, Beatriz mostró un gran interés por el aprendizaje. Cursó sus estudios primarios en la escuela de Treorky hasta el tercer grado. Debido a la falta de medios para viajar, la directora de la escuela, la señora Crespo, se ofreció a llevarla en su vehículo, un gesto que Beatriz siempre recordaría con gratitud. Continuó su educación en la Escuela Nº 34, hoy conocida como Escuela Nº 100, donde finalizó sus estudios con excelentes resultados.
Durante su juventud, Beatriz se unió a un taller de teatro, una de sus pasiones. Participó en varias presentaciones, y entre sus compañeros se encontraban nombres que resonarían en su memoria: Magdalena Arrondo, Nelly Velasco, Aldo Hugues, María Jarme y Mirna Jones. En su casa, se conserva una preciosa foto en blanco y negro de aquellos días llenos de risas y emociones, especialmente de una obra titulada “Los Mirasoles”, dirigida por el señor José Mesquio.
Con orgullo, Beatriz también guarda su último boletín escolar, donde se menciona su destacado rendimiento académico, que le valió una medalla otorgada por el “Torpedero Garay” al mejor alumno del curso en 1947.

A los trece años, Beatriz comenzó a trabajar en la tienda “La Moderna” de Salvador Miguel, donde permaneció hasta los dieciocho. En esa etapa, tuvo la oportunidad de ingresar a “La Anónima”, donde destacó como cajera y luego como encargada de la parte contable, gracias a su brillante habilidad con los números.
Su vida dio un giro significativo cuando decidió casarse con Antonio Merino, su fiel compañero de toda la vida, a quien había conocido desde la infancia. Beatriz recuerda con una sonrisa cómo siempre buscaba la oportunidad de saludarlo cuando él pasaba en su camión, repartiendo pasto. Esa conexión de la niñez se transformó en una hermosa historia de amor que perduraría a lo largo de los años.
Hoy “Negrita” se encuentra compartiendo sus días en un hogar, siempre con la visita de sus seres queridos y hoy festejando 91 años de huellas indelebles en quienes tuvieron la fortuna de conocerla.
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Entrevista realizada por Carina Pugh

























